23/08/2016
El cardio que hacemos, los macronutrientes que cumplimos, lo uno, lo otro... Las pequeñas cosas realmente no importan cuando se trata de la imagen grande del éxito en mi mente.
Si eres más fuerte o más grande que otras personas, no necesariamente significa que eres más exitoso que ellos. Para mí, el éxito se deriva de la felicidad general. Estoy hablando de cómo te juzgas a ti mismo como persona.
Todos conocemos historias y estudios realizados que hablan de personas que tienen mucha riqueza; que nos dicen que más fortuna y más posesiones no equivale necesariamente a más felicidad. Esto para mí es una analogía de lo que siento por el deporte.
Para mí el éxito es cuando mis pensamientos, mi comportamiento y mis acciones son congruentes con el tipo de persona que quiero ser, con el tipo de cosas que quiero lograr.
Para mí, se remonta a mis noches acostado en la cama y preguntándome: ¿Soy una persona más feliz esta noche en comparación a esta mañana? ¿He sido capaz de lograr algunas cosas que me haya propuesto esta mañana? En las diversas formas posibles, ¿Estoy más cerca de convertirme en la persona que quiero ser?
El éxito para mí es cuando más a menudo puedo responder a estas preguntas "Sí".
No existen los golpes de suerte, no hay lotería. El éxito no sucede por casualidad. Éste deporte requiere inversión, requiere paciencia. El viaje de la rutina diaria debe mantenerte en marcha.
Tienes que saber que los esfuerzos desapercibidos son los que te hacen lo que eres; es lo que haces en casa, lo que haces en el gimnasio es casi banal. Es lo que haces cuando nadie te está mirando. Es la única manera de ganar aquí.
El éxito ni siquiera es acerca de ganar en el escenario, sino de cómo ganar a tu propia versión previa. El éxito no son premios y trofeos, el éxito está dentro de ti.
¿Eres mejor de lo que eras hace un año? ¿Te sientes orgulloso de lo que has construido? ¿Representas lo que esperabas llegar a ser? Cuando te das cuenta de eso, ya has ganado.