07/07/2026
🇲🇽⚽🚴🏻En los últimos días el tema de conversación ha sido el Mundial y el ya famoso "¿Y si si?", dejando incluso en segundo plano para muchas personas el el extraordinario inicio de Isaac del Toro en el Tour de Francia.
Mientras tanto, yo tuve la oportunidad de vivir otro tipo de partido importante: capacitarme en entrenamiento para adultos mayores.
Una población que muchas veces queda olvidada en los gimnasios, como si la juventud fuera eterna y la fuerza nunca se acabara.
Nada más lejos de la realidad.
Hoy ni siquiera hace falta llegar a la tercera edad para empezar a perder fuerza, movilidad o calidad de vida. El sedentarismo está acelerando ese proceso en personas cada vez más jóvenes.
Y en medio de todo esto pensé mucho en mi mamá.
Ella pertenece al club de la tercera edad. Su cuerpo ya trae muchos kilómetros recorridos y, como a todos, la vida empieza a cobrarle factura.
Pero también hace todo lo que está en sus manos para conservar su fuerza, su independencia y no convertirse en una carga para nadie... ni para ella misma.
Por eso entrena duro en ALFA.
Este taller me regaló algo que no esperaba: poder capacitarme teniendo a mi mamá como apoyo para realizar las prácticas.
Trabajar en algo que me gusta, seguir aprendiendo, ayudar a otras personas y, además, compartir ese momento con ella.
No sé si decir gracias a Dios, a la vida, al universo o a como cada quien decida llamarlo.
Lo que sí sé es que me sentí profundamente afortunada.
Porque no todos tienen la oportunidad de aprender para ayudar a otros mientras también cuidan a quien más aman.
Este fin de semana aprendí sobre entrenamiento para adultos mayores, pero confirmé algo todavía más importante: la mayor fortuna que tengo no es dedicarme a lo que me gusta, sino poder aprender, trabajar y recorrer este camino junto a mi mamá.
👉🏻Seguimos preparándonos para que en ALFA cada etapa de la vida encuentre un lugar donde entrenar con seguridad, respeto y propósito.