26/12/2021
🗣 Carles Rexach: "Nunca había visto un futbolista igual a Romário. Naturalmente que me impresionó Johan Cruyff cuando debutó contra el Granada en 1973. La diferencia es que ya sabía cómo volaba desde su explosión en el Ajax; y yo ya había jugado con Johan. También conocía a un genio que me entusiasmaba como George Best; rápido, regateador, hábil y un enfant terrible. He visto a algunas figuras. Nadie, sin embargo, me asombró tanto como en su día Romário. El PSV Eindhoven jugaba un amistoso mientras nosotros estábamos de pretemporada con el Barça y me sorprendió la rapidez, el cambio de ritmo, la facilidad que tenía para meter goles aquel delantero de Brasil. Tal fue su recital que recuerdo haber dicho a Johan: 'Si le tuviéramos nosotros, lo ganaríamos todo’. Aquel tipo pasaba de 0 a 100 en solamente cuatro o cinco metros; no lo había visto en ningún velocista, ni siquiera en el mismo Cruyff. Y, claro, fichamos a Romário. Necesitábamos gol. Ya no nos bastaba con la agresividad de Stoichkov y la elegancia de Laudrup. Nuestros rivales se cerraban, nos tenían muy estudiados y en el área se concentraban 20 jugadores, así que buscábamos a un delantero capaz de rematar fácil, sin espacios, único a la hora de ganar un metro y armar el tiro. Fuerte en el uno contra uno, Romário se perfilaba y movía tan bien que le daba tiempo a todo: a recibir y a chutar. Aceleración y velocidad de ejecución. Y lo hacía todo parado. Me emocionaba ver una cosa inédita: se desmarcaba caminando, no necesitaba correr, sino prepararse para arrancar y fintar a cuantos poblaban la zona de definición. La clave estaba en cómo se posicionaba. Era muy hábil para orientarse y colocarse, tomar las referencias y medir las distancias; tenía siempre toda la portería a la vista y no solo uno de los palos como la mayoría de arietes”.