04/03/2024
“La magia está en los movimientos, el arte está en la programación, la ciencia está en la explicación y la diversión está en la comunidad” – Greg Glassman (CrossFit Founder)
En CrossFit, podemos escuchar constantemente que, para alcanzar tus metas y generar realmente cambios que impacten de manera profunda en tu vida, es recomendable rodearte de gente que potencie y acompañe tu proceso, que estén presentes cuando la tarea se pone difícil y que sepan reconocer los avances cuando hay progreso. Esto es exactamente lo que la comunidad CrossFit hace por sus integrantes: los apoya y empuja a romper sus propias limitaciones, haciendo que lleguen a objetivos que muchas veces ellos mismos creían imposibles.
Además de esto, recibir los gritos de apoyo de todos tus compañeros y entrenadores, acompañándote para que sigas avanzando, empujando o intentando una repetición más cuando no lo creías posible, es una de las cosas más emocionantes que se pueden ver en un entrenamiento de CrossFit.
Un box es un espacio común de identidad. Tener un espacio protegido, de “liberación social” donde está asumido dar el máximo, donde todos están buscando dar su mejor versión y donde recibirás feedback positivo de tus compañeros, es probablemente un terreno mucho más fértil para obtener buenos resultados tanto en el corto como en el largo plazo, en comparación a la soledad e individualismo que usualmente podemos encontrar en un gimnasio convencional, donde el mayor intercambio de palabras que vas tener con algún compañero es “¿Estas usando eso?”
Lo importante son los vínculos profundos que se logran generar y cómo éstos nos entregan un sentido de pertenencia que nos ayuda a perseverar en el esfuerzo hacia una gran meta común que todos compartimos.
A fin de cuentas,
“Si quieres llegar pronto, viaja solo, si quieres llegar lejos, viaja acompañado…»