08/12/2022
La masonería es un fenómeno histórico, polémico y controvertido, que ha estado presente a lo largo de los últimos tres siglos y que es utilizado como recurso y justificación para explicar algunos acontecimientos que en el terreno político, religioso, social e histórico ha sufrido el país. Quienes la defendemos, transmitimos la idea, de que detrás de la mayor parte de los avances de la sociedad y de muchos de sus personajes, está la masonería; algunos creen que es un mito. Nuestros detractores ven en la masonería un contra mito, responsable de todo lo que consideran un desastre para la humanidad.
Desde el propio entorno de la masonería, se define ésta como: “Una Asociación universal, filantrópica, filosófica y progresista; procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes, desarrollar en el corazón humano los sentimientos de abnegación y caridad, la tolerancia religiosa, los deberes de la familia; tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias y de intereses, uniendo a todos los hombres por los lazos de solidaridad, y confundiéndoles en un tierno afecto de mutua correspondencia. Procura, en fin, mejorar la condición social del hombre, por todos los medios lícitos, y especialmente por la instrucción, el trabajo y la beneficencia. Tiene por divisa Libertad, Igualdad, Fraternidad”.
Como señala la Gran Logia de Mesoamérica: “La Francmasonería es un movimiento espiritual, dentro del cual tienen cabida todas las tendencia y convicciones favorables al mejoramiento moral y material del género humano. La Francmasonería no es órgano de ninguna tendencia política o social determinada. Su misión es, estudiar desinteresadamente todos los problemas que conciernen a la vida de la humanidad para hacer su vida más fraternal. La Francmasonería declara reconocer por base de su trabajo, un principio superior e ideal, el cual es generalmente conocido por la denominación de Gran Arquitecto del Universo. No recomienda ni combate ninguna convicción religiosa, y añade que ni puede, ni debe, ni quiere poner límites con afirmaciones dogmáticas sobre la Causa Suprema a las posibilidades de la libre investigación de la verdad”
Pero para quienes no conocen y pretenden saber, qué es realmente la masonería.
Me permito informarles, que, la masonería es una escuela de formación de la ciudadanía, pudiéndose afirmar que la Orden ha querido ser una organización que por encima de la política y la religión ha unido a individuos libres que quieren respetar la moral natural y asociarse para trabajar juntos a pesar de la diversidad de sus afiliaciones, confesiones o posicionamientos partidistas. Todo ello sin olvidar el carácter iniciático que es característica fundamental de la Orden.
La masonería, al menos en los últimos 300 años, ha tenido como uno de sus fines la transformación del ser humano. Para ello, ha utilizado un método que permite hacerle amante de la libertad, la fraternidad y el progreso. Mantiene un espíritu democrático, defiende un reformismo social, una educación laica y neutra y el acercamiento a la clase obrera. En definitiva, pretende construir templos de la humanidad, microcosmos interrelacionados por redes culturales y sociales donde se teoriza sobre una República ideal. Por tanto, estamos totalmente de acuerdo con el Supremo Consejo de Campeche y de la Gran Logia de Mesoamérica, cuando afirman que “la historia de lo amigos y enemigos han imaginado acerca de la masonería a lo largo de los siglos, es tanto o más interesante que su propia historia real”
Durante muchos años, ha existido un divorcio entre la historia de la masonería y la Ciencia, probablemente porque se consideraba un tema relacionado con el ocultismo, el esoterismo, el sectarismo y el tabú, que significaba ser considerado el enemigo del régimen. Las pocas obras que se encontraban, tanto de sus detractores como de sus apologistas, dictaban mucho de poder considerarse investigaciones científicas, puesto que aparte de no utilizar las fuentes directas y el secreto como excusa, no pasaban de repetir tópicos, en un sentido u otro. Situación que cambia a partir de finales de los años setenta del siglo pasado y en gran medida debido a la apertura de la institución masónica, que logra, no sin pocas reticencias, que la historia de la masonería, entre en la Universidad. En este sentido, hay que resaltar la importancia del Centro de Estudios de los Libres y Aceptados Masones (CELAM), fundado y dirigido por Julio Franco Delgado, -junto con distinguidas personalidades masónicas de América- considerado por la Gran Logia de Mesoamérica, el “Plenipotenciario Masónico de América”. Desde aquí, mi máximo reconocimiento al M. R. H. Julio Franco Delgado, sin él, el estudio de la masonería en América no sería lo que es hoy.
Estoy convencido de que los estudios del CELAM consisten en efectuar una historia de la masonería en nuestro Continente. Ya que surgen propuestas que van creando un mapa masónico por regiones; naciendo de trabajos y Diplomados, que van analizando y estudiando la masonería en América.