12/08/2025
”El Roble del Nepotismo: la familia Cedillo y su festín millonario en la BUAP”
En un alarde de cinismo y descaro, la rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Lilia Cedillo Ramírez ( ), se atrevió a decir que ella es “como un roble”, porque su fuerza radica en su familia. Lo que no aclaró es que ese roble está podrido por dentro, y que sus raíces se alimentan del saqueo sistemático y descarado del erario universitario.
¿La fuerza de la rectora? Su red de nepotismo institucionalizado. Una familia entera incrustada en la nómina de la BUAP, con sueldos que insultan a los verdaderos académicos, a los trabajadores de base que no tienen medicamentos ni servicios básicos de salud en el Hospital Universitario, y a los estudiantes que hoy no tienen ni laboratorios dignos, intercambios académicos, mucho menos becas. Un clan que cuesta más de 537 mil pesos al mes a la universidad. Sin mencionar las compensaciones y moches correspondientes.
Su esposo, su hija, sus sobrinos, su hermana e incluso su entrenador personal, todos en cargos estratégicos o administrativos, sin mayor mérito que el sanguíneo, ya que en su mayoría no cuentan ni con título universitario, menos alguna preparación académica.
¿Es este el humanismo universitario que presume Cedillo? ¿Es este el ejemplo de ética que se imparte en la máxima casa de estudios de Puebla?
Mientras en la BUAP escasean los insumos médicos, mientras los trabajadores pelean por aumentos míseros, la familia Cedillo se sirve con la cuchara grande, lucrando con el esfuerzo ajeno, con el silencio comprado, con la complicidad institucional. Esta administración no dirige una universidad: dirige un feudo familiar con presupuesto público.
Este pasado 10 de mayo, día en que se celebra la fuerza y dignidad de las madres mexicanas, la BUAP demuestra que tiene a una “madre del nepotismo”, que en lugar de dar vida, está matando ya la universidad desde dentro.
Los robles con raíces podridas no resisten las tormentas. Y la tormenta, ya empezó.
¡Por una BUAP libre y justa!
Gracias a quienes se han sumado con valor y compromiso. Sus colaboraciones son la chispa que enciende la verdad. Callar es ser cómplice, pero gracias a su información, hoy la mentira tiembla y la verdad resplandece.