30/07/2026
Cristo, Hoy dejo de luchar por controlarlo todo.
Te entrego a las personas que no puedo cambiar, las respuestas que no puedo acelerar y los resultados que no dependen únicamente de mí. He vivido con los puños cerrados, intentando sostener cosas que, aun así, se me escapan entre los dedos. Hoy abro las manos.
Te entrego mis planes, mis expectativas, mis tiempos y la imagen exacta de cómo creo que debería ser mi vida. Esto no significa que dejaré de trabajar; significa que dejaré de creer que todo depende exclusivamente de mis fuerzas.
Haz tu voluntad, incluso cuando sea distinta de la mía. Cierra lo que deba cerrarse. Mueve lo que deba moverse. Arranca aquello que ya no produce vida y planta lo que todavía no soy capaz de imaginar.
Dame paz para aceptar lo que no puedo modificar, valentía para cambiar lo que sí me corresponde y discernimiento para no confundir una cosa con la otra.
Mi vida no está a la deriva. Está en tus manos, y tus manos son un lugar seguro.