20/04/2026
En 1996, la familia Herrera Gutiérrez consiguió el comodato de la casona de Allende 113, en el centro histórico de , para instalar ahí la sede de la .arturoherrera
El edificio de dos plantas de arquitectura porfirista, estaba casi derruido y en el Gobierno de Hidalgo había planes para convertirlo en un estacionamiento.
Pero la intervención de Irma Eugenia Gutiérrez Mejía, viuda de Herrera Cabañas, evitó su demolición, convirtiéndolo en un centro cultural público y sin fines de lucro.
Desde entonces, no han sido pocos los funcionarios de todos los niveles que han babeado con los sueños de arrebatar ese edificio.
Francisco Olvera Ruiz fue el último gobernador en intentarlo. Quiso hacer un estacionamiento.
Pero en abril de este año, el actual Gobierno estatal emanado de demostró que hay quienes buscan que el régimen, ni se destruya, ni se transforme.
Alguien, aún no se publica quién, instruyó al director jurídico del Raúl Serret Lara, presentar una denuncia para la revocación del comodato de la Fundación.
Lo precedió la operación del .ayuntamientodepachuca sobre una agresiva inspección a las instalaciones donde se descubrió, para sorpresa de nadie, que en el lugar se vende cafe y obra cuyos réditos van íntegros a la comunidad artística.
En los hechos, el gobierno de la transformación ha ido mucho más allá que sus antecesores y está a punto de cometer un error histórico que ni las duras administraciones priistas se atrevieron: despojar a la Fundación Herrera Cabañas de su sede.
La Fundación Herrera Cabañas es un símbolo. Atacarlo es atentar contra la disidencia cultural y el pensamiento crítico que por años incomodó al régimen.
Su trabajo en mucho colaboró para derruir los cimientos del PRI-Estado.
Pero el actual gobierno del estado, beneficiado de esa lucha, está a punto de cumplir los viejos anhelos de un régimen que juró terminar y que por años soñó con aplastar a un foco de crítica como lo ha sido la Fundación Arturo Herrera Cabañas.
Esas son las cosas que no se olvidan y pasan factura.