10/11/2015
El deporte se ha convertido en un hecho representativo de la sociedad actual y es en los contextos deportivos en edad escolar, donde se prioriza la construcción de la escala de valores. El deporte encarna los principios más loables de los hombres, solidaridad, disciplina, respeto a las reglas, trabajo en equipo, juego limpio, competencia leal, pasión, y uno de los puntos más relevantes: fomenta la convivencia entre padres e hijos.
La salvaje agresión de un padre al entrenador del equipo de su hija ha generado una gran alarma social y no es para menos. No es raro, lamentablemente, saber que durante los fines de semana ocurre algún hecho donde alguien ligado al espectáculo se desborda, pero por ser el deporte se nota mucho más, semana a semana en distintas disciplinas deportivas, encontramos hechos que llaman mucho la atención.
El deporte infantil-juvenil es sobre todo una etapa de aprendizaje, que llevado a la competencia pura los limita, tanto a pequeños deportistas como a sus formadores, las causas de la existencia de actos violentos en el caso de las competiciones escolares, las más señaladas son la “falta de educación, la “agresividad de los padres/madres de los y las jugadoras y la “excesiva competitividad existente”. Sin embargo algunos por no decir muchos no comprenden que la finalidad en el deporte infantil es distinta. La victoria queda en un segundo plano. En el deporte infantil y juvenil el valor pedagógico prevalece, su objetivo debe ser formativo, que el niño se divierta y haga ejercicio.
Todo el mundo sabe perfectamente que la violencia engendra la violencia. Algunos expertos señalan a los padres como la principal causa de violencia en el deporte escolar. Muchos de los energúmenos adultos llevan dentro un niño herido. La conducta de muchos padres puede provocar situaciones de violencia con los propios entrenadores (como lamentablemente fue el caso), aunque también con los árbitros o con los padres de otros jugadores. En cualquier situación de violencia, el niño se convierte en rehén, y sufre en silencio la vergüenza de ser un niño señalado por la conducta de su padre.
Esta semana ha habido un incidente grave, y efectivamente fue algo que enciende focos rojos. El problema está en ausencia de valores, se equivoca Ud. Sr. Padre tomando determinadas cuestiones de su vida cotidiana, no se puede un técnico equivocar o tomar decisiones sobre determinado jugador? Muchos padres tendrían que ir a una escuela para que también los forme a ellos, el deporte es nada mas y nada menos que la formación deportiva y social de los pequeños, donde los inadaptados y desbordados de pasión no tendrían que tener lugar en el terreno de juego, pues los niños son absolutamente inocentes y van solo a pasárselo bien.
Al final del día una riña simple genera una situación catastrófica, hay que evitarla, hay que generar el mejor ambiente familiar para nuestros niños.
El nivel de educación y factor socioeconómico no es proporcional al desarrollo de actos violentos, ya que cuanto mayor es el primero, menor es la posibilidad de violencia en el espectáculo deportivo.