30/11/2025
A nuestros niños:
Hemos cerrado el telón de nuestro Torneo Nacional.
Y sé lo que sienten. Hay cansancio, puede que algo de frustración y tristeza pero por encima de todo, debe haber un orgullo monumental.
No vamos a hablar de goles, ni de puntos, ni de estadísticas. Vamos a hablarles de legado.
El legado no se mide en el metal que cuelga del cuello, se mide en el carácter que forjamos bajo presión. Lo que experimentamos aquí, en estas canchas, frente a los mejores de México, fue una prueba de fuego. Y cada uno de ustedes, individualmente, y como la fuerza unida que somos, la superó.
Recuerden el primer día de entrenamiento. Recuerden esos esfuerzos, esas dudas, ese momento en el que pensaron que no podían dar un paso más.
Cada uno de esos momentos se convirtió en el combustible que nos trajo hasta aquí, a la cumbre nacional.
Nunca olviden esto: Un trofeo es metal que se oxida, pero la hermandad que creamos, las batallas que compartimos, la confianza que se ganaron el uno al otro en los momentos más difíciles... eso es eterno.
Regresamos a casa no como perdedores, sino como campeones de carácter. Porque los verdaderos campeones son aquellos que, sin importar el resultado, pueden mirar atrás y decir: "Di absolutamente todo lo que tenía, por mí y por mi equipo."
El viaje termina hoy, pero no nuestra historia. Las lecciones de disciplina, respeto y trabajo en equipo que aprendieron aquí les servirán mucho más allá del deporte. Llévenlas a sus vidas.
Gracias. Gracias por su sudor, por su corazón, y por el honor de ser su guía en este increíble viaje.
Cabeza en alto mis niños. Estamos muy orgullosos de cada uno de ustedes. El futuro nos espera. Somos invencibles, somos NAYARIT.
¡UN, DOS, TRES... NAYARIT!