04/06/2026
…
LLEGÓ EL MOMENTO DE PROFUNDIZAR.
No vamos al museo a entender, vamos a preguntarnos.🤟🏽
Hace unos días, durante una cena, surgió la pregunta inevitable: ¿cómo es posible que un plátano pegado a la pared con cinta adhesiva se venda por $120,000 dólares y se llame arte?
La indignación en la mesa era genuina, y la pregunta, totalmente legítima.
Sin embargo, me quedé pensando qué revela nuestro rechazo
Casi siempre, esa respuesta viene cargada de expectativas sobre lo que el arte “debe” ser: bello, técnicamente complejo, emocional.
En mi última publicación en Substack, analizo por qué el escándalo de Maurizio Cattelan no ocurre así no más.
Es parte de una serie de provocaciones que comenzaron hace más de cien años con el urinario de Duchamp y que Arthur Danto intentó explicar a través del término “aboutness”.
Lo que convierte a un objeto en arte no es su manufactura, sino la pregunta que nos obliga a formular.
El arte contemporáneo no es un acertijo que hay que descifrar, sino un espejo que nos muestra nuestras propias coordenadas estéticas.
Si dejamos de buscar “belleza” y empezamos a rastrear las preguntas, nuestra mirada cambia por completo.
Te invito a leer este análisis sobre el tema en el link de mi perfil. 👇