16/02/2020
Un Mundo de Novedades Mante presenta:
Los domingos a media mañana toda la familia sabía que tenía que estar lista para emprender el viaje a la casa del abuelo, el camino no era mucho pero a mi me parecía tan largo como largos eran los asientos de aquella “julia" ladrillera.
Cuando llegábamos yo era el primero en bajar para sentir el olorcito y adivinar lo que la abuela estaba cocinando. Siempre era frijoles de la olla con huevito salsa y tortillas recien hechas, todo cocinado en leña por supuesto, pero a mi me gustaba gritar desde la puerta para que el abuelo se diera cuenta que habíamos llegado.
La puerta siempre estaba abierta y yo corría a buscar al abuelo para que sus manos enormes me alzaran llevándome como un avión. Un bombardero que desde sus brazos era el primero en mojar el pan en la olla que todavía se estaba cocinando. La abuela hacia como si se enojara y en seguida me revolvía toda la cabeza con las manos llenas de masa.
Los domingos no solo era el día del fútbol, único tema para la sobremesa, era también el día de el equipo de la yurem. Las mujeres preparaban el café mientras yo me aburría escuchando a papá y al abuelo hablando durante horas de quien sabe qué personajes de la historia futbolera.
El abuelo nombraba siempre a un tal tuna y papá se le reía cuando decía que jugaba de centrofoward. Decía que el killer de no se dónde, que la fiera no se qué...Después hablaba de un tal Arregoytia que le decian el chino y en seguida como quien estudió una poesía de memoria empezaba a recitar: charro, araña, Pepe, lobo, chapulin, machas, choso, pale, sosa, jimmy… con el brillo en sus ojos soltaba ese clasico ¡que equipazo!.
De tanto en tanto se oía un tal Manny, y un tal rábano al que el abuelo respondía con no se qué zorrillo y un tal orgullo que parece que atajaba todo.
Entre esas cosas raras que decía el abuelo como: stopper, o fulbác, aparecían los nombres de Palafox o de "el coss" y “la burrita" !Qué jugadores! decía mientras levantaba los brazos como festejando un recuerdo. Después venía la respuesta de la mano del toshiro y los goles del Mono, la patada del pilly, la fuerza del búfalo Terry y una lista de no se cuantas campañas y golazos. Del equipo del negro, de la gloriosa máquina y de aquellas tardes donde la gente dee la yurem estallaba en alegrías.
Los dos hablaban de esas rallas del uniforme y con el tiempo se fue convirtiendo a lo qie hoy es esa V roja que cruza el pecho . Esas rayas que venían como herencia igual que el apellido.
Esas charlas eran eternas y a los dos se les escapaba un brillito especial de los ojos.
Recién ahora, después de varios años, puedo entender de que se hablaba en esas sobremesas, porque cada vez que voy a la cancha y los veo jugar a Neto, Rábano, Miguel y compañía como siguen defendiendo y rompiedosela por el barrio, su barrio, nuestro barrio, no veo la hora de que llegue el próximo domingo para sentarme a hablar de fútbol con mi viejo y el abuelo.
Espero que por ahí de un par de meses el tema sobre la mesa de esos domingos sea por fin ese título que aunque no se diga que es un sueño, eso es para todos… que va ser, son cosas que no se dicen pero igual se saben
ARRIBA LA YUREM!!!