31/08/2026
Hay cosas de mí que conozco muy bien.
Y otras que solamente descubro cuando algo las activa.
Una respuesta que me molesta más de lo que esperaba.
Una impaciencia que aparece de repente.
Una necesidad de tener razón.
Una exigencia conmigo misma que ni siquiera cuestionaba.
Durante mucho tiempo pensé que practicar era aprender a manejar mejor esas cosas.
Ahora creo que hay algo anterior.
Aprender a verlas.
Sin justificarme.
Sin castigarme.
Sin convertir cada reacción en un nuevo proyecto de “mejoramiento personal”.
Solo mirar.
Porque cuando puedo reconocer lo que está ocurriendo, aparece algo que antes no estaba:
un pequeño espacio.
Y en ese espacio quizá pueda elegir.
Quizá no siempre.
Quizá no inmediatamente.
Pero alguna vez sí.
Para mí, una parte muy profunda de la práctica está ahí.
En ese pequeño espacio entre lo que ocurre y lo que hago con ello.
Y quizá ese espacio sea mucho más importante que cualquier postura que pueda hacer.