27/07/2026
Extraño festejar un gol entre bengalas, extraño los papelitos que por unos segundos no te dejaban ver la cancha, extraño el humo abrazando la tribuna, extraño defender nuestra forma de alentar y celebrar un gol.
Extraño al Sabalero quemándome la playera con una bengala, extraño a mi compadre cantando a todo pulmón, extraño a Changel empujando porque nadie podía dejar de cantar. Extraño que no existieran pausas, que los noventa minutos fueran noventa minutos de aliento. Extraño cuando todos éramos uno mismo.
Extraño el desorden que solo nosotros entendíamos, las gargantas rotas al terminar el partido, los abrazos con desconocidos después de un gol, las manos llenas de papelitos y el corazón lleno de pasión.
Extraño los boletos de papel, los abonos que guardábamos como un tesoro, las filas para entrar, las historias que comenzaban desde que salíamos de casa rumbo al estadio. Hoy todo cabe en la pantalla de un celular.
Extraño el Tecnológico, pero más que un estadio, extraño una época. Porque no solo cambiaron las tribunas, cambiaron las reglas, cambiaron las formas, cambiaron los tiempos... y también cambiamos nosotros.
Me extraño a mí, porque tampoco soy el mismo. Y extraño tantas cosas que podría pasar horas escribiéndolas sin terminar. Pero si hay algo que nunca voy a extrañar, es el amor por estos colores. Ese sigue intacto, esperando que cada partido vuelva a despertar, aunque sea por un instante, todos esos recuerdos que hicieron de nosotros lo que somos.
El pi**he Greñas
Monterrey o Muerte