04/05/2026
Excursión: Cascada de la Cebolla 🌿💧
Fecha: 03 de mayo 2026
Guía y reseña: Carlos Alberto Aguinaga Ruiz
Desde principios de la semana ya se sentía el llamado de la montaña. El calor pintaba perfecto para esta ruta: una camino exigente con un recorrido total de 22 km de montaña y al final un chapuzón en la cascada de la Cebolla.
Pero la naturaleza tenía otros planes…
El sábado a las 5:30 a.m. nos reunimos y partimos rumbo al punto de inicio. En el camino, la lluvia nos acompañó y transformó por completo el escenario: de un día caluroso pasamos a una mañana fresca, nublada y llena de neblina.
En el estacionamiento de Cuzumelito nos reunimos todos, incluyendo a unos grandes amigos de Guadalajara que venían por primera vez a esta aventura (como muchos del grupo). A las 7:00 a.m., sin más, comenzamos el ascenso.
El sendero no perdonó: lodo, piedras resbalosas y tramos completamente mojados. Cada paso era un reto. Pero eso mismo hacía la experiencia más intensa. Entre frío, risas y uno que otro resbalón, avanzábamos.
La montaña nos regaló encuentros inesperados: venados, vacas, chivos… y hasta una víbora tipo coralillo, con sus colores rojo, amarillo y negro, recordándonos que estábamos en su territorio.
Y entonces… llegamos.
La cascada de la Cebolla nos recibió en todo su esplendor. Agua cristalina, entorno imponente… y un frío que retaba a cualquiera. Algunos decidimos admirarla desde fuera, pero los más valientes —sobre todo los de Guadalajara— se lanzaron sin dudarlo, disfrutando cada segundo como si fuera el premio final.
Después de una hora y media de desconexión total, iniciamos el regreso. El clima mejoró, el camino seguía traicionero, y sí… hubo caídas memorables 😅 (César, Andrea y Adriana pueden confirmarlo), pero todo quedó en anécdotas.
Al final, de vuelta en Cuzumelito, cerramos como se debe: taquitos de trompo, risas y una convivencia que hizo que todo valiera aún más la pena.
Una ruta que lo tuvo todo: reto, naturaleza, adrenalina y grandes momentos.