02/04/2026
NO, BUJINKAN NO ES UNA RELIGIÓN
En los últimos años se ha vuelto cada vez más evidente una tendencia preocupante dentro de algunos círculos: la intención de presentar Bujinkan no como un arte marcial, sino como una especie de sistema de creencias, casi religioso. Esta distorsión no solo es errónea, sino peligrosa.
Bujinkan es un camino marcial. Es disciplina, estudio, transmisión técnica y evolución personal. No es un culto, no es una doctrina de fe, y definitivamente no requiere devoción ciega hacia ninguna figura.
Sin embargo, algunos instructores (por ignorancia o conveniencia) han optado por construir una narrativa donde el practicante no solo entrena, sino que “cree”. Se promueve una imagen casi mística de Hatsumi Sensei, llevándola a un nivel que nunca ha sido planteado por él mismo: el de una figura incuestionable, casi divina. Esto no solo desvirtúa su enseñanza, sino que contradice el espíritu del Budō.
Más preocupante aún es el rol que asumen ciertos instructores dentro de esta dinámica. Se posicionan como intermediarios, como “guardianes” exclusivos del conocimiento, creando una estructura donde ellos se colocan por encima del practicante. Desde esa posición, señalan defectos ajenos, corrigen desde la superioridad moral y proyectan una imagen de perfección que, simplemente, no es real.
Este tipo de comportamiento no tiene nada que ver con las artes marciales tradicionales. Es una forma de control emocional. Se busca generar dependencia, inhibir el pensamiento crítico y crear una falsa jerarquía basada más en la obediencia que en el conocimiento o la experiencia real.
El verdadero Budō no funciona así.
El Budō exige cuestionamiento, experiencia directa y crecimiento personal. No pide sumisión, sino compromiso. No exige fe, sino práctica. No eleva a las personas a pedestales, sino que las enfrenta consigo mismas.
Confundir respeto con idolatría es un error grave. Respetar a un maestro es reconocer su experiencia y aprendizaje, pero nunca implica anular el propio criterio ni entregar la voluntad personal.
Bujinkan, en su esencia, es un sistema abierto. Sí, existe una transmisión, una línea, una tradición. Pero eso no convierte al practicante en seguidor de una creencia, sino en estudiante de un arte. Y un estudiante verdadero observa, practica, cuestiona y comprende.
Cuando alguien intenta convertir este camino en una religión, lo que realmente está haciendo es alejarse de él.
Porque el arte marcial no necesita creyentes. Necesita practicantes.
Juan Ramón Rodríguez Flores
Dai Shihan – Senryū 船龍
(Tomado de Bujinkan Shinbun ©2025 Vol XL Número 2)
BUJINKAN PERÚ Artes Marciales Samurai y Ninja
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