20/05/2026
No sabía cuánto ruido cargaba hasta que salí de la ciudad.
Y no hablo solo de tráfico o pantallas.
También del ritmo rápido, la urgencia constante, sentir que no llegas, que siempre hay algo pendiente.
En la isla empecé a notar cambios pequeños:
respirar más profundo, dormir distinto, moverme más lento, dejar de buscar estímulo todo el tiempo...
A veces el cuerpo no está pidiendo más disciplina.
Solo otro entorno.