18/10/2016
MULTIPLICA TUS TALENTOS
Por : Academia de Danza y Artes Creativas
¿Has experimentado la alegría de crear algo como una rutina, una coreografía, organizar un evento, una obra de teatro, etc.? Algo que sea creado al 100% por ti, sin copiar ni imitar, sino solo creatividad.
Quiero plantearte mi punto. En Mateo 25:14-20 habla sobre la parábola de los talentos, y encontré unas palabras que retumbaron en mi mente: “En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más”, (vers. 21, NVI).
El límite no es el “número” de talentos, la clave es en qué utilizas el/los talentos que tienes. Lee la parábola completa y date cuenta de algunos puntos importantes:
La responsabilidad de usar los talentos es tuya. Cuando “accionas” tus talentos, Dios multiplica lo que haces.
Eres fiel a Dios cuando usas para bien tus talentos.
No hay pretextos ni explicaciones del porqué no usas la capacidad que Dios puso en ti. En el versículo 24 nos damos cuenta que el único que dio explicaciones y pretextos para justificar su falta de acción fue el hombre con un talento. Los demás solo entregaron cuentas de lo que habían trabajado.
Las personas perezosas (vers. 26, NVI) dan explicaciones y ponen pretextos. Las personas que confían en Dios hacen su parte y Dios multiplica.
Dios se alegra cuando utilizas tus talentos (vers. 21, NVI). El versículo 29 es muy: Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. La pregunta es: ¿De quién depende tener más: tuya o de Dios?
¡Prepárate!
Fuimos creados con talentos. Al crecer, poco a poco vamos descubriendo para que somos buenos, nadie nos lo enseña, simplemente “fluye” la habilidad; por ejemplo, cantar, bailar, construir, dibujar, diseñar, etc.
Sin embargo, esos talentos pueden expandirse aún más. Es importante estudiar, prepararte, actualizarte y siempre aprender cosas nuevas.
La danza es amplia en todos los sentidos. Siempre hay estilos, ritmos y nuevas situaciones para aplicarlos.
¿Y si tus talentos los utilizas para evangelizar? ¿Y si los utilizas para atraer a nuevas generaciones? ¿Y si a la par, tu hambre por Dios crece? ¿Y si….?
¡Ya no pierdas más tiempo! Atrévete a usar lo que Dios puso en ti.
Que nuestro Dios diga: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”, (vers. 23, NVI).