19/11/2023
Primera vez en 4 años que practico 7 días seguidos.
Parece algo superfluo: práctica 3,4 días a la semana además de dar clases diario ¿que más da?”. Pues si, si importa, hay una diferencia y es enorme. La diferencia de prácticar cuando se te acomode y te sientas bien, a practicar si o si, así te arrastres al tapete.
Cuando practicas diario la práctica se vuelve el termómetro de tu día. Mantener algo constante en medio del caos de ser mamá trabajadora y citadina, te da estabilidad física y mental.
Pero me ha costado la vida llegar hasta aquí. Me ha costado la vida aceptar que mi sueño nunca será igual y que el cansancio es la norma. Me a costado entender mi nueva realidad. Estaba yo esperando volver al cuerpo descansado de antes, al tiempo para mi de antes y a las rutinas de antes de ser mamá. Nada de eso volverá.
Hacerle espacio a la práctica en medio del cansancio, los juguetes regados y el día reducido a 6 horas que dura la escuela, ha sido de las batallas internas más grandes que he tenido.
Priorizar la práctica por encima de hacer el súper, cocinar, lavar los trastes, ordenar la casa y dormir no ha sido fácil. Pero lo hice! Acomodé todas las tareas de mamá y ama de casa para darme 1 hora, 1 hora!!!! (No crean que 1.30) al día.
Descubrí que en esa hora puedo hacer la
Serie 1 de Ashtanga o de Rocket y cuando no doy clases, una buena clase de Dharma.
Redescubrí la sensación de sentir cada poro del cuerpo.
Redescubrí pararme sobre el tapete aborreciendo la práctica y amarla luego de 15 min.
He logrado vencer todos los peros mentales y físicos que me bombardean cada mañana.
Estoy encontrándome en mi nuevo personaje. Aceptándolo y empujándolo a ser mejor.
7 días seguidos en 4 años son mi bandera y mi punta de lanza para seguir.
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