29/05/2024
Crecí viendo a mi madre en la cocina, primero cocinando, luego lavando, luego volviendo a cocinar, luego volviendo a lavar, y me prometí a mi misma no convertirme en eso.
Pero desde los 17 años cuido muchísimo mi alimentación porque bailarina verdad, pero también porque siempre fui naturista y nada de medicina alópata, porque siempre he querido ser vegana, porque me encanta comer rico.
Me alejé de la cocina y pensar en ser la que cocina en mi casa era imposible, cocinar era algo que había hecho a lado de mi pareja o lo haciamos juntos o lo hacía él, eso me llevó a subir 14 kg estando con mi expareja. Al final les dejé una foto de esa qué fui yo sin autoestima, sin confianza y sin escuchar mis necesidades.
Hoy después de trabajar en terapia mis prejuicios e idas que me estorbaban más de lo que me ayudaban, después de escuchar mis necesidades, soy la que cocina en mi casa, y preparo muchísimas ensaladas, comida sin carne animal y para mí muy delicioso, afortunadamente para Omar también es rico lo que cocino y el se encarga de lavar, limpiar y también de hacer las compras.
La división de tareas es distinta, revisando nuestras necesidades y buscando el mejor acuerdo para ambos.
Pero lo más importante de esta historia es que nunca te dejes de escuchar, y tampoco dejes de escuchar a las personas que te quieren. Mi familia y amigues me dijeron que no me veía bien, pero yo no podía darme cuenta.