27/05/2015
Frente a los hechos acontecidos en el partido que sostuvieron Guadalajara y Atlas y que tuvieron como resultado la detención de al menos 12 integrantes de la denominada Barra 51 por invasión de campo y un breve connato de enfrentamiento con la policía, es necesario plantear cuál es la postura del resto de los barristas en otros clubes.
Sabemos que resulta injusto el pago de cifras estratosféricas en las fianzas decretadas a los detenidos, mismas que casi alcanzan el millón de pesos, pues a los verdaderos delincuentes no suelen fijárseles tales criterios y a menudo deambulan libres protegidos por el mismo Estado.
En primer lugar, resulta inconsecuente por no decir incongruente, criticar o burlarse del proceder de los detenidos, puesto que todos aquellos que hemos hecho acto de presencia a lo largo y ancho de los diversos estadios de nuestro país, conocemos a la perfección la incompetencia de los cuerpos policiacos y de seguridad encargados de resguardar el orden en los recintos deportivos.
En segundo lugar, reconocemos el derecho legítimo de toda afición a protestar y exigir el mayor desempeño de los jugadores de su club, pues estando todos como barristas bajo la misma posibilidad, es un asunto que nos concierne absolutamente a todos.
En tercer lugar, se presenta como indispensable denunciar el papel tendencioso de los medios de comunicación para presentar cualquier hecho de tipo violento en los estadios del país como mera responsabilidad de las barras, más aún, criminalizando a sus miembros, faltando así, a la supuesta objetividad e imparcialidad de la que debieran hacer gala. Tal situación, no hace más que reafirmar la complicidad con los grandes medios de comunicación para perpetuar un estricto sistema comercial donde se sacrifica el espectáculo y calidad del deporte.
Así pues, consideramos que es momento oportuno para hacer un llamado entre todos los aficionados, barristas, hinchas, ultras, etc. para elevar nuestra voz sobre las voces oficiales y mercenarias del desprestigio, en defensa de nuestra pasión y alegría que representan nuestros respectivos clubes, así como el color que imprimimos cada fin de semana, porque es en las tribunas donde compartimos no sólo lazos de amistad y familiares, sino es ahí donde surge también ese espíritu solidario que trasciende fronteras.
Hagamos pues, una lucha constante con las armas que tenemos a nuestra disposición, desde las redes sociales, los estadios y las calles. Hagamos saber a directivos que somos una parte indispensable, pues ellos se llenan los bolsillos a costa de nuestras entradas y consumos diversos relacionados con el fútbol. Fortalezcamos nuestra solidaridad como aficionados frente al oligopolio televisivo y directivo.
Estemos alerta frente a los cambios al interior de la Federación Mexicana de Fútbol, mismos que amenazan nuestra existencia, derribemos la idea de la moda y defendamos nuestro estilo de vida pues como miembros de la barra más grande e importante del país no podemos pasar por alto semejante situación. No confundamos este llamamiento con una alianza, seamos realistas porque hoy son ellos y mañana podemos ser nosotros.
“El rebelde no reprime, pregona con el ejemplo, con su voz incita a que los demás actúen, nunca se obliga a nadie a cambiar el sentimiento y el ideal del otro”.
Orgullo Azul y Oro
1.3.1.2