26/12/2025
Deporte pará todos.
Pascual Ortiz Rubio Arroyo: Estuvo al frente de Acción Deportiva 1952 - 1965. Periodo de consolidación de infraestructura deportiva.
Su labor es recordada principalmente por transformar el deporte de una actividad recreativa dispersa a una institución con infraestructura sólida.
Puntos clave de su gestión
Consolidación de Infraestructura: Se enfocó en la creación y rehabilitación de espacios públicos para la práctica deportiva. Entendía que sin instalaciones adecuadas, el desarrollo de atletas de alto rendimiento era imposible.
Durante su periodo, el deporte se vinculó estrechamente con la salud pública y la cohesión social, promoviendo que las unidades deportivas estuvieran al alcance de las clases trabajadoras.
Su gestión al frente de la Dirección de Acción Deportiva del entonces Departamento del Distrito Federal (DDF) se desarrolló principalmente durante la década de los años 50 y principios de los 60, destacando de manera particular su labor en la administraciones de Ernesto P. Uruchurtu.
Durante este tiempo, el "Regente de Hierro" (Uruchurtu) le encomendó la tarea de modernizar los espacios deportivos de la capital. Fue un periodo de estabilidad política y crecimiento económico que permitió grandes inversiones en obra pública.
Bajo la dirección de Ortiz Rubio Arroyo, se consolidaron proyectos que hoy siguen siendo pilares del deporte en la CDMX:
Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca: Participó activamente en la planeación y desarrollo de este complejo (inaugurado en 1958), que en su momento fue uno de los más grandes del mundo, albergando el Autódromo, el Velódromo y múltiples canchas.
Unidades Deportivas Barriales: Su gestión se caracterizó por "sacar el deporte de los clubes privados" y llevarlo a las colonias populares, construyendo decenas de centros deportivos de acceso público.
Vínculo con los Juegos Olímpicos de 1968: Aunque su gestión principal fue previa, la infraestructura que él consolidó sirvió como base técnica y logística para que México pudiera postularse con éxito y organizar la Olimpiada de 1968.
Se le reconoce haber implementado un sistema de mantenimiento preventivo en las instalaciones, algo poco común en esa época, asegurando que las canchas y albercas no se deterioraran rápidamente tras su inauguración.
A diferencia de su padre, cuya carrera fue eminentemente política y presidencial, Pascual Ortiz Rubio Arroyo decidió enfocar su legado en la ingeniería aplicada al bienestar social y el deporte, convirtiéndose en una de las autoridades técnicas más respetadas en la materia.
Durante la gestión de Pascual Ortiz Rubio Arroyo la Dirección de Acción Deportiva no era solo una oficina administrativa, sino el motor de la transformación urbana y social de la capital.
Estructura de la Dirección de Acción Deportiva
En ese periodo, la estructura se diseñó para centralizar el control del deporte público y asegurar el mantenimiento de las nuevas obras. Se dividía principalmente en tres ejes:
Jefatura de Acción Deportiva: Ocupada por Ortiz Rubio Arroyo, quien reportaba directamente al Departamento del Distrito Federal (DDF). Su función era técnica y de planeación de infraestructura.
Cuerpo de Inspectores y Administradores: Responsables de cada unidad deportiva (como la Magdalena Mixhuca o el Deportivo Plan Sexenal). Su misión era garantizar que las instalaciones fueran de uso a muy bajo costo para la población.
Coordinación de Promotores Deportivos: Encargados de organizar torneos inter-barriales. La estructura buscaba que el deporte fuera una herramienta de "orden social" en las colonias populares que crecían rápidamente.
Al finalizar el largo periodo de Uruchurtu en 1966 (y tras la salida de Ortiz Rubio Arroyo del cargo cerca de 1964-1965), el área de deportes entró en una fase de transición debido a la proximidad de los Juegos Olímpicos.
El cargo fue asumido por Humberto Penagos, quien continuó con la administración deportiva del Distrito Federal. Sin embargo, con la creación del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos (COO) liderado por figuras como Pedro Ramírez Vázquez, gran parte de la autoridad sobre la infraestructura deportiva de la ciudad se desplazó hacia este nuevo organismo federal para preparar la cita de 1968.
El cambio de mando significó pasar de una etapa de construcción masiva de deportivos populares (era Ortiz Rubio Arroyo) a una etapa de especialización competitiva y logística internacional (era pre-olímpica).
La labor de Pascual Ortiz Rubio Arroyo fue el cimiento sobre el cual México construyó su candidatura y éxito para los Juegos Olímpicos de 1968. Su enfoque no era solo el deporte de élite, sino la creación de una "cultura física" a través de espacios que después serían reutilizados por el Comité Organizador.
Integración de su obra en los Juegos Olímpicos de 1968
La estrategia de Ortiz Rubio Arroyo consistió en dotar a la Ciudad de México de una base de infraestructura que el Comité Olímpico Organizador (COO) pudo "adaptar" en lugar de construir todo desde cero.