18/05/2025
Querido Diego:
Hoy me cuesta escribir estas palabras, porque vienen cargadas de sentimientos profundos, de memorias que se agolpan en el corazón, y de una gratitud inmensa que difícilmente cabe en un solo mensaje.
Gracias, Diego. Gracias por haber sido más que un director: fuiste guía, amigo, apoyo constante y una inspiración en cada paso que dimos como agrupación. Tu entrega, tu pasión por la danza y tu compromiso con todos nosotros nos marcaron de una forma que no se borra. Tu liderazgo no se limitó a dirigir ensayos; tocaste vidas, despertaste talentos, formaste corazones.
Recuerdo con cariño cada momento compartido, cada sonrisa en el camerino, cada palabra de aliento cuando las fuerzas flaqueaban, y cada enseñanza que nos diste, tanto dentro como fuera del escenario. Tu huella está en cada paso que damos, en cada zapateado que vibra con emoción, y en cada corazón que late con amor por esta agrupación.
Despedirte no es decir adiós, sino reconocer lo mucho que nos diste y desearte todo lo mejor en el nuevo camino que emprendas. Te llevas un pedazo de nuestra historia y de nuestras almas, porque tu presencia fue luz y motor en este proyecto. Gracias por creer en nosotros, por impulsarnos, por enseñarnos a bailar con el alma y no solo con los pies.
Te vamos a extrañar muchísimo, Diego. Pero sabemos que donde vayas, seguirás siendo ese ser lleno de arte, pasión y entrega. Aquí siempre tendrás tu casa, tu familia y un aplauso que nunca se acaba.
Con cariño y gratitud infinita,
Leonardo Robles Barbecho
Dir de la Agrupación Folclórica Bailadores de Corazón