01/11/2024
CALAVERITA LITERARIA DEL BARRIO OBRERO DE SANTA TERESA.
DEDICADA CON CARIÑO Y RESPETO A QUIENES SE NOS ADELANTARON ESTE AÑO: Esteban Esquivel, Jorge Hernández, Guadalupe Perez, Martha Gonzalez, Gabriel Mena, Quintina Morales, Eva Leon, Gloria Mota.
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En Santa Teresa, barrio de obreros y fe,
la Catrina rondaba, en busca de un café.
"Hoy me llevo a unos cuantos", dijo con sazón,
pues en este lugar, se respira tradición.
Calle tras calle, escuchó historias valientes,
de mártires del 20, de obreros insurgentes.
Con coraje y con gritos pelearon derechos,
la Muerte los vio y bajó sus despechos.
Cuentan que, en la iglesia, de ochenta años ya,
los fieles se enredan en una cuestión sin final:
"¿Era Teresa la española, o acaso la francesa,
la santa que aquí veneramos con grandeza?"
La muerte soltó risas, echada en un rincón,
viendo la colonia en tan grande discusión.
"Al fin y al cabo, ambas me conocerán,
que todos los Teresos un día llegarán."
Y por siempre en el barrio, retumban los balones,
de niños y grandes que del fútbol son jugadores.
Es deporte que arde en muerte y en vida,
un juego que en Santa Teresa jamás se olvida.
Se vio a la Catrina con guante y pelota,
se creyó pelotari la muy huesuda loca.
Le dieron la zurda, tres tantos y la mamona,
los Teresos no se dejaron de la muy cabrona.
Este año, la Catrina con llanto y sombrero,
se llevó muchos vecinos, al panteón sincero.
Para todos, un rezo, un recuerdo de amor,
pues la colonia jamás olvidará su valor:
Ahí va Esteban, ajustando el taxímetro,
y Jorge, sin miedo, le guiñó al cadaverico.
Quintina, con un “¡vámonos pues!”,
mientras Gabriel se despide con estilo y altivez.
Guadalupe y Martha le siguieron con paso airoso,
Eva y Gloria avanzaron con un porte grandioso.
“¡No hagan fiestas sin nosotros!”, dijeron al final,
pues en Santa Teresa, la tradición, los hace regresar.