02/06/2026
Acabo de ver un video de un policía que detiene a una chica porque, iba conduciendo con el teléfono en la mano.
Pero cuál fue la sorpresa cuando la chica levanta el brazo derecho y resulta que literalmente no tiene mano. Tiene la extremidad amputada un poco por debajo del codo.
Al ver esto, el policía cambia su versión y le dice esta seguro que la vio con el teléfono en la mano.
La chica inmediatamente empieza a reírse y le responde:
“Pero, oficial, me falta un brazo”.
Así que le pregunta si pueden dejarlo así y retirarse.
Pero el policía, en lugar de disculparse, le responde que no quiere dejarlo así porque está seguro de que la vio usando el teléfono mientras manejaba.
Ella le señala que hace unos segundos aseguró que lo llevaba en la mano derecha, y que acaba de demostrarle que no tiene mano derecha.
Después el policía le pregunta directamente si tenía el teléfono en la mano, a lo que ella responde que no.
No conforme con eso, le pide que lo jure por Dios.
La chica levanta el brazo amputado y le dice:
“Lo juro por Dios”.
Pero ni así le basta.
Entonces le pide que lo jure con el otro brazo, el que sí tiene mano. Ella vuelve a hacerlo, ya bastante molesta por la situación.
Y aun así no la deja ir.
Le pide su licencia de conducir y los documentos del seguro. La chica accede, busca los papeles y se los entrega.
El oficial los revisa, regresa a su patrulla y después vuelve con una infracción ya impresa.
Le devuelve sus documentos y le informa que recibirá una multa por usar un dispositivo mientras conducía, explicándole que debe soltar el teléfono cuando opera un vehículo.
Ella entonces le pregunta si en la infracción quedó registrado que la vio con el teléfono en la mano derecha.
El policía responde que no, y que si desea llevar el caso ante un juez está en todo su derecho.
Por último, le explica que en la parte trasera del documento vienen las instrucciones para impugnar la multa, le pregunta si tiene alguna duda y ella simplemente responde que no.
Le da las gracias y el oficial regresa a su patrulla.
Era tan fácil disculparse, pero su ego era más grande.