30/08/2026
“Chapur no rompe con Yucatán por una clausura. Lo que realmente se rompe es el pacto silencioso entre poder económico, desarrollo inmobiliario y tolerancia ambiental.
El caso Las Dunas de Chuburná exhibe una realidad incómoda: Yucatán quiere inversión, pero ya no puede seguir pagando el costo con sus ecosistemas.
La Profepa clausuró temporalmente el proyecto por incumplimientos ambientales y afectaciones a flora protegida. Y eso cambia todo.
Gobierno de México
Porque cuando un proyecto de alto perfil cae bajo revisión federal, el mensaje es claro: el dinero ya no puede pasar por encima de la duna, del manglar y del interés público.
Hoy el caso no solo golpea a un desarrollo. Golpea la narrativa completa de Yucatán como paraíso inmobiliario.
La pregunta no es si estamos contra la inversión.
La pregunta es si vamos a aceptar cualquier inversión, aunque destruya lo que hace único a Yucatán.
Porque desarrollo sin equilibrio no es progreso.
Es negocio para unos cuantos y pérdida para todos.”