CEMAC Sección Toluca

CEMAC Sección Toluca Excursiones de deportes al aire libre. Somos en el pais el club mas grande y decano de la actividad. Buscamos la excelencia a traves de la practica segura

Disciplina: Media MontañaLugar : Mapa - Valle de Bravo.Fecha: 22 y 23 de Agosto 2026Guías: Elodia y YounasReta : Cesar M...
01/09/2026

Disciplina: Media Montaña
Lugar : Mapa - Valle de Bravo.
Fecha: 22 y 23 de Agosto 2026
Guías: Elodia y Younas
Reta : Cesar Morales.
Reseña por :
Natalia Muciño

​Desde hacía tiempo estaba muy interesada en hacer esta ruta, así que en cuanto la vi publicada, no dudé ni un segundo en anotarme. Me emocionaba muchísimo la idea por los paisajes tan hermosos que había visto en fotos. ⛰️
​Iniciamos el recorrido desde muy temprano 🌞 en el mapa, todos entusiasmados y con la mejor actitud. Elo nos guio en un ritual para pedir permiso a la montaña antes de arrancar, un detalle verdaderamente especial. 🗺️
​Nos tocó una mañana nublada 🌧️ y con pronóstico de lluvia desde temprano. Aunque había otros grupos en la ruta, los guías se encargaron de mantenernos lo más compactos posible, cuidando y respetando el ritmo de todos. En ese primer día, el sendero nos regaló árboles enormes 🌳, el aroma a tierra húmeda y una gran variedad de hongos en el camino. Fue un trayecto muy ameno que nos permitió conocernos y convivir. ¡De verdad conocí a personas increíbles! ☺️
​El tramo más silencioso fue justo bajo la lluvia; sin embargo, caminar entre las gotas, en calma y totalmente concentrada en el camino, fue algo que también disfruté bastante. Eso sí: a esas alturas, a más de uno ya le urgía llegar a comer. ¡Y lo logramos! Llegamos a Manantiales a disfrutar de una carne asada 🥩🥓 que, por supuesto, nos supo a gloria. La mayoría nos fuimos a dormir temprano, lo cual nos vino de maravilla porque al día siguiente los ánimos amanecieron al cien.
​Reanudamos el paso hacia un paisaje mucho más abierto, rodeado de caballos, vacas y ovejas pastoreando, mientras caminábamos con cuidado de no pisar a las pequeñas ranas 🐸 que nos salían al paso. ¿Y qué decir de Corral de Piedra? Definitivamente es un lugar al que quiero regresar: ¡un paisaje verdaderamente hermoso!
​Finalmente llegamos a El Temporal, ya muy cerca de la Estupa. Lo que no imaginábamos es que ahora todo el terreno está cercado y cuenta con un solo acceso, por lo que no fue posible visitarla. Los guías tomaron la decisión de volver a El Temporal para esperar ahí a la van. Aprovechamos el tiempo para descansar, platicar y consentirnos con unos tamales y esquites 🌽.
​A pesar del cambio de planes al final, fue una experiencia increíble que disfrutamos al máximo.

Disciplin: Media Montaña Lugar : Mapa - Valle de BravoFecha: 22 y 23 de Agosto 2026Guías: Younas ElodiaReta : Cesar Mora...
31/08/2026

Disciplin: Media Montaña
Lugar : Mapa - Valle de Bravo
Fecha: 22 y 23 de Agosto 2026
Guías: Younas
Elodia
Reta : Cesar Morales
Reseña por: Astrid Hernandez

Día 1

Nuestra aventura comenzó en el Mapa de Piedra, al pie del Nevado de Toluca, con un recorrido lleno de paisajes, naturaleza y emoción.

Éramos un grupo de 42 personas, entre guías y apoyos, lo que hizo del recorrido una oportunidad para conocernos mejor y compartir otras experiencias que hemos tenido en más cursos de CEMAC.

El camino inició tranquilo, pero el clima cambió, haciendo que el recorrido se volviera más pesado, aunque súper bonito, ya que la lluvia resaltaba el verde del bosque.

Aunque cansados y, sobre todo, mojados, al llegar a Manantiales pudimos disfrutar de una rica carne asada y seguir conviviendo y riendo en conjunto. Después pasamos a nuestras habitaciones a tomar un caliente baño y, por fin, acostarnos y estirar las piernas para evitar que nos dolieran aún más ya que faltaba más camino por recorrer al día siguiente.

La noche fue tranquila. descansar y compartir con el grupo hizo que todo valiera la pena.

Fue un día de aventura, naturaleza, nuevos paisajes y experiencias para recordar.

Día 2

Tras pasar la noche en Manantiales, comenzamos el segundo día con emoción, listos para recorrer aproximadamente 15 km más, claro, después de un rico desayuno en grupo.

Este día fue retador, pero hermoso. Atravesamos diversos senderos y paisajes, disfrutando de la naturaleza y de la convivencia grupal.

El objetivo era conocer la Gran Stupa Bon, así que avanzamos con mucha ilusión. Sin embargo, el camino nos llevó por algunos senderos equivocados y nos encontramos con caminos donde no se nos permitía el paso, por lo que tuvimos que buscar alternativas, haciendo la ruta todavía más aventurera.

Aunque no llegamos al lugar de destino, la experiencia nos permitió descubrir el apoyo y la preocupación que todos los miembros compartíamos. Entre lluvia, cansancio y nuevos hallazgos, fue un día diferente y lleno de anécdotas.

Finalmente, regresamos y nos encontramos con el transporte, que nos llevó con bien a nuestro primer punto de reunión. Después de un día largo, llegar, descansar y saber que todos estábamos bien fue muy gratificante.

Este segundo día estuvo lleno de retos, paisajes, lluvia, caminata y experiencias memorables que formaron parte de esta aventura.

A veces, lo inesperado se convierte en las mejores anécdotas de un viaje.

*ROK GEOCOMARCA MINERA, GEOSITIO 24: LAS VENTANAS**Domingo 7 de junio de 2026**_Por Iván García_*La UNESCO otorga a Méxi...
30/08/2026

*ROK GEOCOMARCA MINERA, GEOSITIO 24: LAS VENTANAS*
*Domingo 7 de junio de 2026*
*_Por Iván García_*

La UNESCO otorga a México su segunda Geocomarca en el año 2017: La Minera, en el estado de Hidalgo. Este patrimonio mundial reconoce una área que por sus características geológicas tiene un valor científico, educativo y cultural que merece la pena conservar. Esto también con el fin de fomentar el geoturismo, favoreciendo el conocimiento de la historia, la identidad y la economía de las localidades donde se ubica.

Escuchar hablar de Las Ventanas me regresa en el tiempo a tantas aventuras como años de vida que se van acumulando. Campamentos con los amigos, noches de bohemia y fogata, mañanas de excursiones por sus peñas, la humedad del refugio a cualquier época. Tantas cosas que ahora suman las aventuras de escalada en roca. Ahí se organizó la primer salida como egresados del curso básico. Ahí probé la efectividad y adrenalina de escalar con el mudo. Por eso cuando vi la convocatoria fugaz del grupo de catemacos, estuve investigando dos cosas: si era cierta (jeje) y si podía unirme a ellos. Ambas fueron afirmativas, y por azares de la vida me llevó al terruño ese fin de semana, así que me dio la oportunidad de acompañarlos el domingo.

Así que saliendo temprano de mi pueblo, llegué esa mañana húmeda y neblinosa a las Ventanas. La lluvia no dejó de caer toda la tarde y la noche anterior, dejando sentada la humedad. Y más en esos bosques de pinos altos y llenos de verdor. Pero también dejó mojadas las rocas. A mi llegada, el grupo levantaba ya sus tiendas y equipo, para ir a las paredes, así que llegué a tiempo. Con alegría compartida de encontrarnos tan lejos del muro que compartimos, se preparaba la excursión del día. Un día antes la lluvia los castigó un poco, pero sus ánimos no mermaban para escalar esa jornada.

Había la inquietud de intentar algunos multilargos. Pero el horno no estaba para bollos: la lluvia amenazaba en llegar temprano y la neblina era una constante. Así que se definió establecernos en las cortinas y montar varias rutas en yoyo para escalar todos. Las cordadas se armaron de manera natural: Jero y Montse, Salem y Germán, Messie y familia. Shen nos cuidaba sin escalar por una molestia en el tobillo y me pidió que montara una ruta con Maggy y Faisy: El nervio es mi papá. Inicia en un canal de escurrimiento y sube por las orillas de dos filos, que tienes que cambiar de lado para encontrar la reunión más arriba.

El reto fue interesante. En una ocasión anterior cuando encontré a los de CEMAC Central, escalé en yoyo esa ruta. Ya nos habían presentado. Pero ahora subiría en punta. Maggy me aseguraría, cuando quizá una vez habíamos sido cordada en el muro. Y la entrada estaba muy húmeda y resbalosa. Así que montamos entre todos la primera placa, gracias a la altura de Faisy y dimos inicio a la aventura. Luego de pasar la entrada resbalosa, fui enclipando a buen ritmo las siguientes placas. Incluso al llegar a la transferencia de un filo a otro, subí con mucha confianza y la seguridad de mi aseguradora. Pronto estaba montando la reunión en las cadenas y quedó montado el yoyo para el resto.

Cabe destacar que antes de llegar a la reunión comenzó una llovizna que no nos dejó en paz el resto de la mañana. Además la neblina no permitía ver al escalador cuando alcanzaba la altura de la humedad. Y la roca se humedeció, aumentando el riesgo de resbalones y caídas. Pero eso no nos desmotivó y todos fuimos subiendo por las otras rutas que se montaron. Con el seguro de Salem subí en yoyo por Marea de Niebla, asegurado por Messi subí mis antiguas conocida Rincon de Locos y Phobos. En cada una había que aumentar la seguridad de la pisada para no resbalar, el aumentar la fuerza del agarre sobre la roca mojada y dar el paso con el mayor equilibrio para no caer.

Shen se animó a subir por fin y se llevó consigo a Germán y Faisy en un multilargo por el nervio. Ya Montse y Jero se habían despedido para regresar a Toluca y yo seguí sus pasos para regresar a mi pueblo y pasar las últimas horas con la familia antes de volver a casa. En general fue una experiencia muy agradable y llena de aprendizaje, confianza y convivencia. ¡Orgullosamente CEMAC Toluca!

Reseña Rio Actopan22-08-2026Guías: JHM y Germán ArroyoAsistentes: 16 personas9 kmQuinta salida y final Este es el primer...
29/08/2026

Reseña Rio Actopan
22-08-2026
Guías: JHM y Germán Arroyo
Asistentes: 16 personas
9 km
Quinta salida y final

Este es el primer curso de kayak rígido que se da en CEMAC Toluca y Central en 26 años que tengo en el Club. Yo tomé y participé en varios cursos de balsa y kayak inflable pero nunca imaginé que un día me subiría a uno rígido para descender un río.
Luego se conjuntaron varias cosas: sí hubo cuorum; la insistencia de Jorge; la compra de un kayak “para mi”; suficientes instructores que me daban seguridad y sobre todo, la cosquilla de intentarlo al menos, aunque no lo terminara.
La presa Ignacio Ramirez fue escenario de la primer práctica, y no la terminé por tener un asunto familiar que resolver. Me sentí como quien reprueba su primer año, no hice la práctica de subir a la embarcación ni el roll.
Segunda práctica en el río Amacuzac en Zicatlacotla hasta Las Huertas, 17 km larguísimos con varios rápidos clase II y uno clase III, nos puso a prueba por primera vez en un río y varios cayeron y se levantaron una y otra vez. Toto fue el rey de las caídas ese día por no tener un kayak adecuado. La adrenalina siempre me acompañó y por suerte me ayudó a no caer. Este día coincidió con la noticia de la muerte de Nirmal Purja o Nimsdai, y me impactó mucho, no dejé de repetirme una de sus frases célebres: "giving up is not in the blood Sr., is not in the blood”. Tuve dolor tipo ciática en el lado izquierdo y debí salir varias veces del kayak para estirar.
Tercera salida del Estudiante en el Puente Xicatlacotla a Ixtehuixtla, nuevamente Amacuzac, con poco caudal y pocos rápidos, menos km, aún así me dolió la espalda baja y el glúteo izquierdo otra vez; entrada y salida a eddy; finalizamos en un hotel en Ixtehuixtla practicando el roll en alberca, mi primer práctica real de esta maniobra… y no me salió. Fue muy gratificante ver que a cuatro alumnos si le salió el rol, Jonathan, Toto, Karen y sobre todo Ari que lo hizo de manera que parecía tan fácil.
Cuarta práctica en el río San Marcos. Conocido por ser parte de casi todos los cursos, sabíamos cómo es pero después del huracán del año pasado cambió mucho. Entré con pánico, pensé que en cualquier momento podría escapar ya que la carretera va paralela a su cauce pero no hizo falta, pude sortear las chorreras sin caídas aunque esta vez me comenzó a doler doler una muñeca, más ese piquete en el glúteo izquierdo que ya me acompaño todo el recorrido y dolor en la espalda baja. Fueron también como 18 km.
Durante la semana pensé en no hacer la última práctica en el río Actopan, la final, después de todo me había ido bien en las anteriores y si reprobaba no me importaba. El dia llegó y ya en el río, con Lari dispuesta a cuidar de Eiger, con la seguridad de que estaba la plantilla completa incluidos Monsieur y Uriel, con la logística de que iríamos uno y uno (un instructor por alumno), y sobre todo repitiéndome esa frase de Nimsdai : ”renunciar no está en la sangre”, pues entré. Me tocó con Germán Gómez. Hicimos un breve calentamiento en el que casi vuelco al hacer ferry y comenzamos a navegar. Con el corazón agitado, le pedí a Dios que no me dejara caer, seguía a Morquecho y trataba de no perder la línea, los primeros dos rápidos me dejaron sin aliento, incluso le dije a Héctor que eso no era para mí, demasiada adrenalina. Estela cayó y tuvimos que esperar a que se montara de nuevo al kayak, continuamos y ya un poco más tranquila, comencé a esquivar rocas y a mis propios compañeros que receban más lento que yo o que se atoraban en algún sitio. Otros cayeron también, Monsieur y Germán Gómez se quedaron con Lu para ayudarla a desvoltear, de pronto vi un remo atorado en el fondo del río y pasé por encima de él sin poder hacer nada pues cualquier movimiento me hubiera desequilibrado, en seguida vi a Rosy con su kayak volteado, Tocani y Alex ya se acercaban a ayudarla. Cuando llegué a donde estaba el resto del grupo y les dije que habían caído Lu y Rosy, todos los instructores regresaron por la orilla a ayudar. Fue la parada más larga, por radio avisaron que abandonarían en ese punto pues sin remo no podían seguir. Monsieur perdió su remo y Lu le cedió el suyo para que él pudiera continuar. El staff ya estaba a punto de llegar con ellas. Yo quería acompañarlas pero no había manera de remontar con mi kayak así que tuve que seguir. Vino el rápido más duro y largo de todos, sentí que chocaría con los que iban delante de mi porque no remaban, mis gritos de desesperación me desgarraban la garganta, dando tumbos entre piedras y kayaks pasé una parte, me sentía como en los carritos chocadores de una feria; pero luego no pude entrar al eddy y me fui de espalda casi hasta el siguiente hoyo, además con ramas, logré girar y remar con todo para esquivarlo, el terror de imaginarme en el agua golpeándome con las piedras me hacía conservar equilibrio y remar fuerte; después de varias decenas de metros llegué a un pequeño remanso a donde estaban ya otros compañeros. Germán Gómez cayó detrás de mi, creo que chocó o iba a chocar con alguien y por eso volcó. Uri se la paso rescatando kayaks y gente, lo hizo con tal facilidad que hasta me sentí inútil, yo no podía hacer nada más que sobrevivir. Después de ese rápido pensé que ya no habría nada peor. Vinieron otros efectivamente menos intensos sin embargo algunos compañeros cayeron quizás por cansancio. Yo quedé varada encima de una piedra en uno, y detrás de mi llegó Germán Gómez y me jaló para salir de allí. El tiempo se me pasó rápido, cuando me di cuenta ya estábamos a metros de llegar, todavía vino el último rápido que casi tira a Ari. Al fin vimos a nuestro staff y a Rosy y Lu echándonos porras. El alivio y satisfacción que sentí fueron inmensos, felicité a cada uno de mis compañeros, a Jonathan lo sentí como mi partner en esta salida pues me tocó ir detrás de él y verlo caer, rebasarlo, sentir su miedo, que como el mío y el de Estela, Rosy o Lu nos tenia tensos, a todos ellos mi admiración total, porque supieron levantarse a pesar de los golpes. A nuestros guías, instructores y apoyos, todo mi agradecimiento, en algunas salidas por su gran paciencia, en esta, su valor, sus consejos, su ayuda, supongo que también tenían temor y la responsabilidad de cuidarnos. A Jorge por su insistencia y la compra de un kayak de alto volumen. Uri que fue un verdadero ángel para todos , me dio una gran seguridad.
A mí, que después de todas mis dudas respecto a mi propio cuerpo avejentado, con múltiples dolencias por osteoporosis, tendinitis, desgaste de articulaciones, osteoartritis, falta de condición física, inseguridad; el recuerdo de revolcadas y golpizas anteriores en el río, estar a punto de ahogarme en dos ocasiones, en fin, todo ese conjunto de situaciones que me servían como pretexto para no hacer el curso, fueron superadas por la mente que pensó todo el tiempo en que renunciar no está en la sangre.
Ojalá no sea el último curso de kayak rígido, después de todo me gustó más que el inflable. Creo que hay potencial para sacar una buena camada de kayakistas con Karen, Ari, Toto, Morquecho. Debemos seguir empujando límites. Yo, al menos ya probé lo bello de remar en kayak rígido.
Orgullosamente CEMAC Toluca

Patricia Arizmendi N.

*Reseña Quinta práctica de kayak rígido: cuando el río también te enseña a vivir*Fecha: 23 de agosto Guías: Jorge y Germ...
28/08/2026

*Reseña Quinta práctica de kayak rígido: cuando el río también te enseña a vivir*
Fecha: 23 de agosto
Guías: Jorge y Germán Arroyo Apoyos: Germán Gómez, Alex Ortiz, Brandon, Héctor, Uriel y Darío
Distancia : 9.39 km Tiempo: 5 horas
Reseña por Esthela García .

La vida a veces te pone retos y tú decides si los tomas o los dejas. Creo que cada reto llega para mostrarnos de qué estamos hechos. Y no hay mayor aprendizaje que aquel que adquirimos día a día, especialmente cuando tenemos la oportunidad de aprender de quienes nos guían, nos acompañan y creen en nosotros incluso cuando nosotros mismos dejamos de hacerlo.
Esta quinta práctica del curso de kayak rígido comenzó mucho antes de llegar al río. A las 3:30 de la mañana iniciamos el camino rumbo a Actopan. Salimos de Toluca, pasamos por México por Rosy y, después de un largo recorrido, aproximadamente a las 9:30 llegamos al punto de inicio. Ahí ya estaban Héctor, Raúl, Brandon, Laura y Karen. Bajamos el equipo, nos preparamos y comenzamos a organizar todo para zarpar.
Un tiempo después llegó Germán Arroyo acompañado de Uriel, Ary y Lu. Mientras los demás ya estábamos en el río, Jorge, como coordinador, nos explicaba qué tipo de río nos esperaba y nos daba las indicaciones necesarias.
Desde un día antes los nervios ya estaban presentes. Era una mezcla extraña de emoción y miedo porque, además de ser la última práctica, sabía perfectamente qué río recorreríamos. Ya lo conocía y sabía que era hermoso, pero también muy técnico. Por eso confiarme no podía ser una opción.
En el kayak rígido aprendimos que las piernas y la cadera son fundamentales para mantener el equilibrio. Después de esperar a que todos estuviéramos listos, cada alumno quedó acompañado por su guía. Esta vez trabajaríamos prácticamente uno a uno, lo que nos hacía sentir seguros, aunque los nervios seguían ahí. Porque al final, por más preparación que tengas, quien tiene la última palabra es el río.
Y vaya que ese día tenía mucho que decir.
El río estaba bajo. Sabíamos que eso significaba encontrar más obstáculos, principalmente piedras. Finalmente llegó el momento de zarpar. Tocani era mi guía y juntos éramos el equipo ocho.
Los nervios no paraban. Tenía la boca seca. Ir en un kayak rígido hace que sientas el río de una manera completamente diferente: estás mucho más consciente de la velocidad, de cada movimiento y de cada obstáculo.
Pasamos el primer rápido sin problema. Yo iba muy nerviosa.
Llegamos al segundo rápido y ahí ocurrió mi primera caída. Tope con una piedra y no pude controlar el movimiento. El río llevaba velocidad y, al no haber remansos, detenerse no era sencillo. Rápidamente me puse en posición de nadador seguro, sin soltar el remo, y dejé que mi kayak siguiera.
Messie, que venía detrás, intentó ayudarme. Me pidió que me agarrara de su kayak, pero la fuerza de la corriente lo hacía complicado. Finalmente me indicó que le aventara el remo y que remara con fuerza hacia donde estaba Tocani, quien ya había recuperado mi kayak.
Cuando llegué con él, Tocani me pidió que estuviera más concentrada y que remara con más fuerza. Yo no lograba equilibrar la remada con la velocidad del kayak y la fuerza del río.
Y ahí entendí algo que el río se encargó de repetirme durante todo el día: el río cobra cada distracción. Volví a subir al kayak y le confesé a Tocani que estaba muy nerviosa y temerosa. Su respuesta fue sencilla: “Respira profundo.”Lo hice. Y, aunque parece algo tan pequeño, esas respiraciones comenzaron a devolverme un poco de calma.
Por el radio, Jorge preguntaba cómo íbamos y Tocani respondió que me estaba alistando. Continuamos. Y volví a caer.
Exactamente en una situación parecida: otra piedra, otro movimiento que no pude controlar y nuevamente terminé en el agua. Esta vez estaba menos nerviosa mientras nadaba, pero los golpes contra las piedras eran fuertes. Parecía que el río quería decirme algo: “Ya despierta, Esthela, o aquí vas a quedar… y no vas a disfrutar lo bonito que es este río.” 😂
La naturaleza habla. Y muchas veces lo hace exactamente como necesitamos escucharla. Cuando estás tranquilo, el río puede sentirse tranquilo. Pero cuando no quieres entender algo, se vuelve fuerte, intenso y directo.
Mientras desaguaba el kayak, mi mente trabajaba a mil por hora. Recordaba una y otra vez las maniobras, los movimientos y todo lo que había aprendido. Por momentos sentía que nunca había tomado un curso de kayak. Y eso es lo más difícil: saber qué hacer y, sin embargo, no lograr hacerlo porque los nervios te bloquean.
Entonces Germán Gómez se acercó y me dijo: “Si se te está dificultando, dite muy fuerte: ‘¡Ya, Esthela, no chingues y dale fuerte!’” 😂
Volví a decirles que estaba muy nerviosa y que ya me había cansado muchísimo para la distancia que habíamos recorrido. Pero hubo algo que me ayudó: los consejos de Messie, Tocani y Germán. No sé qué veían en mí en ese momento, pero ellos parecían confiar mucho más en que yo podía hacerlo que yo misma.
Y quizá eso era lo único que me faltaba: creer en mí.
Después de unos momentos, de respirar, escuchar consejos y volver a acomodar la cabeza, retomamos el descenso. Tocani me preguntó: —¿Vas al frente o atrás? Le respondí que quería ir al frente. Y así fue.
Avancé hacia el siguiente rápido, que era bastante largo. Ya no tenía a nadie a la vista; todos lo habían descendido. Yo llevaba dolor en las piernas por los golpes de las piedras y también llevaba un dolor mucho más difícil de explicar: dolor de orgullo. 😂🤭
Era la única que había caído hasta ese momento. Mientras descendía, no dejaba de pensar en las palabras de Germán. Y también me dije muchas más cosas, quizá mucho más fuertes. Pero lo logré. Pasé el rápido muy bien, sin miedo y sin problema.
Cuando llegué con los demás, Héctor me dijo: “Muy bien, Esthela.” Después de dos caídas, escuchar esas palabras fue un verdadero aliento.
Continuamos avanzando y, a partir de ahí, ya no tuve más caídas durante un buen tramo. En cada rápido recordaba los consejos, los movimientos, las palabras de los instructores y todo lo que había aprendido durante el curso. Poco a poco comencé a sentirme más segura. Ya no solamente estaba descendiendo el río. Estaba hablando con él. Le pedía que me permitiera recorrerlo, aprenderlo y disfrutarlo.
Más adelante hicimos una parada larga porque Lu y Rosy habían caído y, después de valorar la situación, decidieron abandonar el descenso. Y también eso es parte de aprender. A veces hay que ser muy conscientes de cómo estamos y tener el valor de decir: “Hasta aquí llego.”
No es una decisión fácil. Mi querida Lu lo sabe. Pero también es muy valioso lo que hiciste. Eres una niña muy fuerte y con un carácter impresionante. Admiro tu valor.
Mientras esperábamos, debo confesar que yo también pensé en abandonar. Mis nervios ya no querían seguir descendiendo ese río. Pero la motivación y la seguridad que me transmitía Tocani eran impresionantes. Así que me dije: “Debo seguir.” Continuamos.
Pasamos algunos rápidos fuertes y nuevamente aparecieron las piedras. En mi cabeza repetía una y otra vez: “No me van a vencer. Ya no quiero estar en el agua.” 😂 Y cada vez que lograba esquivarlas sentía un descanso enorme. Tal vez la vida también es así: o le pones ganas o te lleva la corriente. 😉
Seguimos avanzando hasta encontrarnos con un árbol caído. Intenté esquivarlo. No pude. Apenas faltaban unos dos metros cuando la corriente me volteó. Pasé por debajo del árbol, algo que no debe hacerse por ningún motivo, porque nunca sabes qué puede haber debajo. Afortunadamente no solté ni el remo ni el kayak y logré volver a voltearlo. Una vez más estuvieron ahí Messie, Jorge y Tocani para ayudarme.
Les pedí dos minutos para comer algo. Estaba realmente cansada. Las caídas me habían dejado exhausta. Es curioso: caerte puede cansarte mucho más que remar. Quizá porque en una caída existe una explosión de adrenalina, tensión, miedo y esfuerzo que después termina pasando factura.
Comí algo y continuamos. Unos metros más adelante estaban todos detenidos porque varios habían caído. Y ahí pensé en lo increíble que es sentirte acompañado por todos los instructores. Mis respetos. Porque no es sencillo salvarte a ti mismo y, al mismo tiempo, estar preparado para salvar a otra persona.
Y creo que la única persona que logra hacer que todo eso parezca fácil es Uriel Arroyo, un maestro de maestros en el río. Me dio muchísimo gusto compartir este recorrido con él. Es una persona que aprecio y admiro muchísimo. Es un gran motor para mí. Ver cómo disfruta el río, cómo realiza sus maniobras y la seguridad con la que se mueve inspira a seguir aprendiendo. Ojalá siempre pueda acompañarnos en nuestros recorridos.
Seguimos avanzando cada vez con mayor fluidez. Era increíble ver a todos descender los rápidos y, especialmente, escuchar a Paty gritando: “¡No, por aquí no! ¡Quítense! ¡Remen fuerte!” 😂 Definitivamente ella y sus peleas con todos los obstáculos. Y debo felicitarla porque no tuvo ninguna caída durante todo el curso. Simplemente, una gran maestra.
El cansancio comenzó a hacerse presente. Yo ya solamente preguntaba: —¿Cuánto falta? 😂 Necesitaba preparar mentalmente el cuerpo para continuar.
Finalmente apareció el puente. Y con él, la gente disfrutando de las aguas del río. En ese momento sentí que mi alma volvía al cuerpo. Nos orillamos y ahí estaban Lu, Rosy, Carlos, Lari y Vero. Qué alivio verlas.
Al salir del río lo primero que dije fue: “Finalmente terminé… con tres caídas.” 😂 Sentía que había quedado como Santo Cristo. Me dolía absolutamente todo por los golpes recibidos durante las caídas. Pero también llevaba algo mucho más importante: aprendizaje.
El kayak rígido me costó muchísimo. No solamente físicamente. También emocionalmente. Me enfrentó a mis miedos, a mis nervios, a mis inseguridades y, sobre todo, a esa parte de mí que a veces duda de lo que puede hacer. Pero también me dejó con muchas más ganas de seguir en esta disciplina. Claro… primero tendré que comprar mi kayak. 😉😂
Quiero agradecer infinitamente a Jorge, por prestarme su kayak. Sin ese gesto no habría podido realizar el curso. Y quiero reconocer y felicitar a todos los instructores. No cabe duda de que llevan una enorme responsabilidad. Su preparación y profesionalismo se hacen evidentes cuando estamos descendiendo un río. Te sientes seguro al saber que están ahí, observando, atentos y preparados para actuar.Mis palabras se quedan cortas ante el infinito agradecimiento que siento por todo lo que hicieron y enseñaron.
También quiero agradecer especialmente a la peque del grupo, Karen, por mostrarme que el valor y la serenidad también son fundamentales para descender un río. Karen, te admiro muchísimo. Tienes unas agallas impresionantes. 😉
Para cerrar con broche de oro esta increíble experiencia, al final se llevó a cabo una ceremonia de clausura muy emotiva. Fue el momento perfecto para reconocer el esfuerzo de cada uno, agradecer por todo lo vivido y abrazarnos con la certeza de haber superado nuestros límites. Entre sonrisas de alivio y palabras de aliento, nos dimos cuenta de que no solo terminamos un curso, sino que reafirmamos la gran familia que somos en el río.
Finalmente, la vida te da lo que necesitas. Te pone enfrente aquello que tienes que ver y, cuando no quieres entender, te golpea un poquito más fuerte. 😂 Y hoy el río me dio todo. Y se lo agradezco. Me quedo tranquila, cansada, golpeada, pero profundamente agradecida. Porque quizá el mayor aprendizaje de este curso no fue aprender a remar. Fue aprender a confiar. En el kayak. En mis instructores. En el río. Y, sobre todo, en mí.
Rendirse es dejar que la corriente decida por ti. Y mientras tenga fuerzas para tomar el remo… seguiré remando. 🛶❤️

MTB Cemac TolucaRuta: Cascada de Santa Ana, Tenancingo. 23.08.2026Guía: Pepe M.Reta: Enrique ViguerasApoyo: Paloma LAsis...
27/08/2026

MTB Cemac Toluca
Ruta: Cascada de Santa Ana, Tenancingo. 23.08.2026
Guía: Pepe M.
Reta: Enrique Vigueras
Apoyo: Paloma L
Asistentes: 15 Bikers
Reseña por: R. Zotico

Esta ruta la hemos repetido en distintas ocasiones, pero esta vez tuvo un toque diferente desde el inicio. Siempre salimos de Tenango por un camino en particular, y esta vez tomamos la opción de ir por el que normalmente regresamos, de camino ancho a brecha y de esta a single track que asciende y nos lleva al cruce de la carretera "Tenango-Tenancingo", para tomar un camino de terracería, que desemboca en San Pedro Zictepec y poco antes de dicho poblado tomamos una desviación para tomar el camino ancho que conduce al Parque Hermenegildo Galeana. El clima estaba benevolente, nublado y fresco, queriendo que así continuara para el regreso ya que es pura subida. El descenso no terminaba algunos repechitos en el Galeana y después continuaba el destrepe, cada quien bajó a su ritmo y en puntos compactábamos, una vez el último llegaba continuábamos el camino y después de una bajada larga en concreto con curvas cerradas, llegamos a Santa Ana, para continuar unos metros por el pueblo y adentrarnos nuevamente a la montaña, para llegar a la cascada tomamos un divertido y técnico single track, que dependiendo de la temporada este puede estar más o menos resbaloso lo que le agrega otro plus, esta sección de la ruta está muy bonita, por las lluvias pudimos disfrutar del ruido del río, qué buen caudal tenía. todo estaba verde, y la cascada, con bastante agua, aquí hidratamos, y comimos un poco, tomamos muchas fotos, las risas no faltaron y el Doc. Isra hasta chapuzón se dió.
Después se escuchó el "Vámonos" y aquí ya caíamos en la realidad jajaj el regreso era subida "En ese momento Cell, sintió el verdadero terror" jajaja
Salimos de Santa Ana por carretera hasta Tenancingo, donde nos desvíamos para tomar el camino a Zepayáutla, en este punto el buen Yorch tomó la delantera y nos llevó al "Ahuehuete" lugar donde nace el agua, un lugar muy bonito con estanques naturales de un color turquesa muy padre, tomamos las fotos del recuerdo y continuamos nuestro andar, aquí es donde la cosa ya se iba a poner seria, comenzaba la verdadera subida, un trepón en concreto luego terracería, luego partes con concreto, hasta llegar a la Cruz de San Gabriel. unos kilómetros adelante y ya estábamos en Zepa, donde comimos unas buenas quecas para recuperar energía, pues la subida continuaba. Post comida, tomamos una sección de carretera para salir del pueblo e incorporarnos a la montaña, por un camino que nos llevaría a las letras de Zictepec. esta parte también tiene buenas vistas, de terracería a brecha que va paralela a un riachuelo artificial muy bonito. Al llegar a las letras ya sabía lo que faltaba, aproximadamente 10km, salimos del pueblo y del asfalto nuevamente a la terracería por el camino que tomamos antes del desvío al Galeana, llegamos al cruce de carretera, pasamos al lado de Tenango y tras unos cuantos km por las calles, llegamos a los autos, felices, cansados pero fue una muy buena ruta.
Disfrute y sufrí esta ruta, y eso es lo que me gusta. Bajadas perronas y subidas perronas.
Que culminaron 59km y 1350m de ascenso.
Y pues nada… Código azul
Gracias mi buen amigo, Pepe y a todos los que se incluyeron estuvo poca M…
Nos vemos en la siguiente y ¡Puro Cemac Toluca!

Dirección

Salón Los Espejos/Deportivo Martín Alarcón Hinojoso
Metepec
52177

Horario de Apertura

8pm - 10pm

Teléfono

+527223614045

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