27/09/2025
AL PADRE QUE GRITA DESDE LAS GRADAS …
"Cierta noche te vi gritar en las gradas mientras veías jugar a tu hijo. Tiene 13 años y está dando todo de sí en la cancha. Sin embargo, tus gritos y críticas constantes pueden afectar su confianza y entusiasmo por el juego. Imagina cómo se siente cuando está en la cancha, intentando hacer su mejor esfuerzo, y solo escucha críticas y gritos de tu parte.
Además, debes tener en cuenta que el entrenador es la autoridad en la cancha y es quien guía a tu hijo durante el partido. Cuando tú das instrucciones alternas o críticas, puedes confundir a tu hijo y hacer que se sienta inseguro sobre qué hacer. Esto puede afectar su rendimiento en el juego y su relación con el entrenador.
También es importante recordar que tus sueños frustrados no tienen que ser los sueños de tu hijo. Tal vez tú no pudiste cumplir tus objetivos en el deporte cuando eras joven, pero eso no significa que tu hijo deba hacerlo por ti.
Los niños necesitan perseguir sus propios sueños y pasiones, no los de sus padres.
En lugar de gritar o dar instrucciones, ¿por qué no lo animas? Apláudele cuando haga una buena jugada, choca los cinco con él después del partido y dile lo orgulloso que estás de él. Un simple "¡Bien hecho!" o "¡Estoy orgulloso de ti!" puede hacer una gran diferencia en su estado de ánimo y motivación.
Recuerda que eres su héroe y su apoyo significa mucho para él.
Los niños a esta edad están aprendiendo y creciendo, y necesitan sentir que tienen el apoyo de sus padres para seguir adelante. Un padre que anima y apoya puede hacer una gran diferencia en la vida de su hijo.
Así que, la próxima vez, en lugar de gritar, intenta animarlo y verás cómo responde con más confianza y entusiasmo. Dile que lo amas y que estás orgulloso de él, independientemente del resultado del partido. Eso es lo que realmente importa."
El abandono de la práctica deportiva es lo más común en estos casos, es muy difícil que un niño con un “PADRE ENTRENADOR “progrese adecuadamente, lo más probable es que, poco a poco, se convierta en un niño inmaduro, consentido y no querido por el resto del equipo.
"La pasión y el amor a nuestro hijo mal entendido, a veces, nos ciega y no nos damos cuenta del daño que hacemos a él y al equipo"
Menos mal que están los verdaderos PADRES, ante los que hay que quitarse el sombrero:
-Aquellos que pasan desapercibidos con una actitud discreta, que no crean una presión innecesaria sobre el niño, que motivan y dan seguridad, siempre tienen palabras de ánimo más allá del marcador del partido.
Recuerda que al final es solo un juego …
Del muro del Coach Arnoldo Dórame