20/10/2022
Hoy volví a reafirmar que quien esté dentro de la danza debe amarla con el corazón a pesar de todo.
En un festival de danza me encontré con dos tipos de personas que vivieron las mismas situaciones para poder participar en el gran festival.
Las dos se enfrentaron a qué todo su grupo de más de 70 personas llegaron en un camión donde la mitad o más de la mitad de las personas venían de pie, a falta de comida y recursos para poder adquirir un alimento, al clima que para ya venir apretados empeoró la situación, a ensayos previos en horarios pesados, etcétera.
Repito las dos vivieron lo mismo porque eran del mismo grupo de danza y las dos me contaron su experiencia al participar.
La primera me habló de que el festival estaba muy bonito y fue divertido, pero que fue muy feo y estresante todo lo que vivieron, gracias a ella que solo se la paso quejándose de todo lo negativo que vivió, me enteré de todas las dificultades que pasaron para poder participar. Nunca hablo de el amor que debe tener por la danza.
Y la segunda no paro de decirme que fue una experiencia única, que en cuanto llegó y vio a tantos bailarines, tanto público sus ojitos le brillaron y se le llenaron de lágrimas porque iba poder apreciar todo lo que sus colegas iban a presentar, que también sentía orgullo por poder mostrar su talento ante tanta gente, que se sentía orgullosa de su grupo porque a pesar de las dificultades (que no le importaban) pudieron presentarse en un lugar tan importante.
Que su amor por este arte era tan pero tan grande que no le importo no comer, pasar calor o frío y no tener un lugar para sentarse con tal de llegar a danzar.
Y entonces entendí que esa es la entrega que se le debe dar a este arte, que si no eres feliz dentro de la danza no sigas en ella. Porque si no amas lo que haces de que sirve que lo hagas.