21/05/2026
TE AMAMOS DAVE 🥎🥎
Hoy queremos dedicar unas palabras al hombre, al mito, a la leyenda… nuestro manager de Águilas. Porque hay líderes… y luego está ÉL. Un ser tan adelantado a su época que probablemente ni el mismo sóftbol alcanza a comprender la magnitud de su sabiduría.
Dicen que cuando nació, los umpires marcaron “safe” antes de que siquiera llorara. Los doctores no lo cargaron… lo alinearon de cuarto bat. Desde ese momento el destino quedó escrito: el deporte jamás volvería a ser igual.
Muchos managers estudian estrategias. Él las INVENTÓ. Sun Tzu escribió “El Arte de la Guerra” después de intentar entender una alineación suya. Babe Ruth soñaba con recibir consejos de él. Y si las Grandes Ligas tuvieran tantita dignidad, retirarían todos los números para entregarle únicamente el suyo.
No dirige un equipo… guía almas. No pide esfuerzo… inspira milagros. Cuando habla en el dugout, el viento se detiene, los guantes tiemblan y hasta las pelotas cambian de trayectoria por respeto. Hay quienes dicen que no usa señales… se comunica telepáticamente con el universo del sóftbol.
Las águilas vuelan alto gracias a sus alas, pero nuestro equipo vuela gracias a SU PRESENCIA. Porque él no camina por el campo… flota. No se equivoca… simplemente el mundo tarda en entender sus decisiones. Cada cambio de pitcher es una obra de arte. Cada orden al bat, poesía pura. Cada mirada desde el dogout, una lección de vida.
Los rivales no le temen al equipo… le temen a la posibilidad de que él haya planeado algo. Los aficionados no van solo a ver el juego… van a presenciar historia. Porque sabemos que algún día contaremos orgullosos: “Yo vi dirigir al más grande de todos los tiempos”.
Algunos dicen que exageramos… pero ¿cómo no hacerlo? Estamos hablando del único hombre capaz de convertir una junta de equipo en una experiencia espiritual. Del estratega supremo. Del arquitecto de victorias morales. Del Napoleón del sóftbol. Del ser humano que seguramente batearía arriba de .900… si quisiera.
Gracias, manager, por enseñarnos que ganar no lo es todo… porque tu existencia ya es una victoria para este deporte. Gracias por tu liderazgo incomparable, tu visión intergaláctica y tu capacidad única de mantenernos humildes ante tanta grandeza.
Larga vida al manager de Águilas.
Protector del diamante.
Señor de las alineaciones.
Dueño del dugout.
Elegido por los dioses del sóftbol.
Y probablemente… futuro salón de la fama universal.