21/08/2026
Cosas del fútbol formativo que se deben hablar.
Muchas veces el profe termina siendo el basurero emocional de todos.
Adultos gritando, reclamando, peleando, exigiendo minutos, cuestionando decisiones agresivamente.
Resultados adversos.
Derrotas.
Eliminaciones.
Decisiones que después repasas veinte veces.
Y el profe ahí, recibiendo todo.
Casi nadie recuerda cómo empezó.
Muchas academias nacieron como un sueño.
No para recibir reclamos.
Nacieron porque alguien quiso crear un lugar donde los niños aprendieran fútbol, valores, disciplina, competencia, victorias y también derrotas.
Y los profes llegan igual.
Con ilusión de ayudar.
De formar.
De compartir.
De ganar.
De perder y aprender.
De hacer mejores futbolistas y, en nuestro caso, es fundamental hacer mejores personas.
También llegan para crecer ellos.
Luego aparecen las expectativas, los egos, los resultados y los reclamos.
Lo que casi nadie pregunta es:
¿qué hace el profe con todo eso después?
Porque también siente.
También se enoja.
También se frustra.
También se pone triste.
También se lleva partidos a la casa.
También piensa que pudo hacerlo mejor.
El profe piensa en ayudar a la familia que no puede pagar porque alguien se quedó sin trabajo, al niño que está viviendo un divorcio, al joven que quiere desviar su camino, pero también, se prepara para enfrentar al que piensa solo en sí mismo, en su conveniencia y egoísmo.
Y muchas veces necesita que alguien simplemente, se ponga en su lugar.
Su peor juez ya suele ser él mismo.
Pero llega el siguiente entrenamiento.
Y ahí está otra vez.
De pie.
Con los conos.
Los balones.
El silbato.
Corrigiendo.
Animando.
Haciendo bromas.
Inculcando.
Cada profe regresa porque recuerda por qué empezó.
Por los niños.
Por enseñar.
Por formar.
Por compartir.
Por ser.
Por crecer.
Y mientras todos ven al profe que sigue de pie… muy pocos alcanzan a ver al que está sentado por dentro.
Ese también existe.
Y a ese también, de vez en cuando, habría que preguntarle:
“Profe… ¿usted cómo está?”
Con cariño, para todos los formadores, los realmente formadores por vocación, por convicción, por amor.
🫶🏼