22/05/2026
HABILIDADES MOTRICES DE ESTABILIDAD EN EL FÚTBOL.
Son la base invisible del fútbol. Sin equilibrio no hay control, no hay regate y no hay golpeo eficaz. En el fútbol base, desarrollar la estabilidad significa enseñar al niño a dominar su cuerpo antes de dominar el balón.
Entrenar estas habilidades de estabilidad es entrenar los cimientos de la pirámide motriz del niño y la niña en el fútbol. El niño que domina su cuerpo se atreve a ir al choque, a intentar el regate y a no esconderse del balón. La periodización lúdica propone organizar actividades lúdicas que integren el desequilibrio y la estabilidad dentro del propio juego. Debemos permitirle al niño que aprenda a caerse y a levantarse.
Estas habilidades son acciones motrices que le permiten al jugador mantener o recuperar el equilibrio corporal en situaciones estáticas o dinámicas propias del juego. Por ejemplo:
• Equilibrio estático:
- Sostenerse sobre un pie para proteger el balón.
- Después de levantarse tras una barrida, frenar y proteger el balón ante la presión del rival.
- Mantenerse sobre un solo pie para ejecutar una finta y, posteriormente, cambiar de ritmo.
• Equilibrio dinámico:
- Mantener la postura corporal mientras se conduce el balón, se gira y se cambia de dirección.
- Después de rematar de cabeza, caer con ambos pies y recuperar inmediatamente la postura para continuar la jugada.
- En un duelo hombro con hombro, dos jugadores corren a la par y uno utiliza su cuerpo para desplazar al otro sin perder la carrera.
Hablar de estabilidad en edades de 6 a 12 años no es hablar de posturas estáticas ni de ejercicios de equilibrio sobre superficies inestables, sino de la capacidad real que tiene el niño jugador para mantener, controlar y recuperar su postura corporal mientras ejecuta las acciones propias del fútbol: proteger el balón con el cuerpo ante la presión de un adversario, frenar en seco después de una conducción a máxima velocidad para cambiar de dirección, recibir de espaldas y girar sobre el pie de apoyo sin perder el control, saltar a disputar un balón aéreo y aterrizar con ambos pies para seguir inmediatamente la jugada, o ir al suelo en una entrada y levantarse en menos de dos segundos para continuar participando.
Cada una de estas situaciones exige un ajuste postural constante donde el centro de gravedad se desplaza, la base de sustentación se modifica y los brazos actúan como palancas de compensación, todo mientras el niño procesa información de su entorno, toma decisiones y resuelve con el balón.
Desde la perspectiva de la periodización lúdica, proponemos que la estabilidad se entrene en contextos específicos del juego mediante tareas que generen un desequilibrio real: situaciones de 1 contra 1 con contacto hombro con hombro, juegos complementarios de conducción y actividades lúdicas que favorezcan la expresión corporal.
El objetivo metodológico es que el niño aprenda a dominar su cuerpo dentro de la complejidad lúdica y situacional del fútbol, y que utilice su cuerpo como una herramienta para jugar y no como un obstáculo que lo limita.
Omar Hernández - Fútbol Base