08/05/2026
Lo rescataron de la calle hace un año. Desde entonces él también rescata.
Negro llegó delgado, enfermo y con miedo. Lo llevaron al veterinario, lo curaron, engordó, y se instaló en la casa como si siempre hubiera sido suya. Su dueña pensó que eso era todo. Pero no.
A las pocas semanas empezó a salir de noche y volver con compañía. No con cualquier gato, sino con los que tenían hambre o asustados, como si tuviera muy claro quién calificaba. Llegaba a la puerta y miraba a su dueña como diciendo "abre, que este también se queda."
El primero fue un gatito gris que temblaba. Luego vinieron tres más.
Ya van cuatro gatos en esa casa que nadie pidió, todos traídos por el mismo gato que también fue rescatado.