Todo se remonta al año de 1949, cuando el equipo militaba en la zona centro, es decir, aún no entraba de lleno al profesionalismo, siendo entonces cuando se recibió una invitación en donde se enfrenarían al león, al club brasileño Vasco da Gama, La Piedad y el Club Deportivo Irapuato. La acción de estos partidos se desarrollaría en el Estadio Olímpico C.U en la Ciudad De México. En esa ocasión Ira
puato y La Piedad brindaron un brillante partido, dejando así un gran paquete para los equipos león y vasco da Gama. Vasco da Gama presentaba en aquel entonces una delantera muy potente, la cual era conocida como “la trinca infernal” El término trinca, utilizado en ese entonces en el argot futbolístico, hacia referencia a tres, trinca infernal hacia ilusión entonces a tres delanteros hábiles, veloces, goleadores. Don Agustín González Escopeta, maestro del comentario deportivo, había presenciado el partido del Irapuato y La Piedad, por lo que ya al estar realizando la crónica del duelo entre León y Vasco llego a decir: “si el Vasco da Gama es una trinca infernal, el Irapuato es la trinca fresera” ¡que bonito juegan!. Fue pues, este inigualable comentarista don Agustín González Escopeta, quien bautizo al club Irapuato como la trinca fresera, nombre de guerra que hasta la fecha, en cualquier estadio que se presente, la afición lo identifica como la trinca fresera del Irapuato. Claro que no falto alguien por ahí que en los años setentas, intento cambiarle el nombre por el de “dragones rojos”, sugerencia que obviamente nunca se acepto, inclusive se llegó a comentar: “es como querer cambiarle el color a las fresas”.