07/10/2025
Ninja vs Ninja
Relato ninja 🥷🥷🥷🥷🥷🥷
El viento aullaba entre los pinos del Japón feudal cuando dos sombras se deslizaban en silencio hacia el campamento de un poderoso samurái. Cada sombra pertenecía a un clan diferente, rivales ocultos entre las tinieblas, pero esa noche sus destinos estaban entrelazados.
Masaru (勝), cuyo nombre significaba victoria, había crecido en la dureza de un clan errante, recogido tras ser arrastrado por un río durante una tormenta en su infancia. Su temple era frío y calculador, un ninja formado en el acero de la supervivencia.
Shigeru (茂), cuyo nombre significaba prosperar, había permanecido en el clan original, fiel a sus raíces. Era un hombre de honor, disciplinado, que había entrenado bajo la mirada estricta de los maestros.
Ambos habían nacido el mismo día, como hermanos del destino, pero no lo sabían.
Aquella noche, el samurái que deseaba gobernar sobre las dos regiones descansaba en su campamento rodeado de guardias. Los clanes, temerosos de su ambición, enviaron a sus mejores asesinos. Así, Masaru y Shigeru llegaron por lados opuestos, cada uno ignorante de la presencia del otro.
Los arbustos crujieron. Una sombra se movió. El acero brilló bajo la luna.
De pronto, los kunais volaron por el aire, los shurikens silbaron como serpientes metálicas, y dos katanas chocaron con un estrépito que rompió el silencio de la noche. La lucha fue feroz, veloz como el rayo. Cada golpe era respondido con igual destreza; cada movimiento, un espejo del otro.
Los guardias del samurái escucharon el estruendo y corrieron hacia el claro. Rodeados, los dos ninjas se vieron obligados a luchar espalda con espalda. Entre kunais y espadas, entre gritos y sangre, reconocieron en los ojos del otro una chispa del pasado: recuerdos de risas de infancia, del río que los separó, de las manos que alguna vez se aferraron antes de soltarse.
—¿Shigeru…? —susurró Masaru, sin apartar la vista del enemigo que tenía enfrente.
—Masaru… hermano de armas —respondió el otro, cortando de un tajo a un guardia.
En ese instante, comprendieron la verdad: el destino no los había reunido para enfrentarse, sino para unirse.
Con un rugido silencioso, como solo un ninja puede rugir, se lanzaron contra los guardias restantes, dejando un rastro de cuerpos tras de sí. Luego, en la calma que siguió, miraron hacia el centro del campamento donde el samurái dormía protegido en su tienda.
—Hoy no pelearemos entre nosotros —dijo Shigeru.
—No. Hoy venceremos al verdadero enemigo —contestó Masaru.
Y juntos, como las sombras gemelas que el destino había separado y vuelto a unir, se internaron en la noche, listos para acabar con el samurái que pretendía gobernar sus tierras.
Créditos Ninja Culture