03/09/2026
Yo era un gato de casa. 🐈
Durante muchísimo tiempo preferí entrenar en casa. Me sentía cómoda, podía ir a mi ritmo y tenía mi pequeño ritual de movimiento ahí.
Este año, mientras me recuperaba de mi operación de rodilla, empecé a acercarme al gimnasio. Antes de eso, realmente no trabajaba con peso: en casa usaba ligas o unas mancuernitas muy ligeras. Y la verdad, al principio me daba bastante miedo.
Pero en algún momento entendí que necesitaba un poco más de exigencia y carga para seguir construyendo fuerza, y el gym empezó a tener sentido para mí.
Y contra todo pronóstico… le agarré el gusto. 😂
Me gusta que sea un espacio al que llegas específicamente a entrenar. En casa siempre hay algo que te puede distraer, mientras que ahí puedo llegar, sumergirme en mis ejercicios y explorar qué puede hacer mi cuerpo con un poco más de peso.
También me ha ayudado a quitarme algunos prejuicios sobre el gimnasio y a encontrar una forma de disfrutarlo que tenga sentido para mí.
Eso sí: sigo creyendo que la fuerza necesita convivir con la movilidad, la coordinación, la exploración y otras formas de movimiento. No quiero que mi entrenamiento viva solamente dentro del gym.
Al final, creo que se trata de encontrar qué nos ofrece cada espacio y construir una práctica que dialogue con nuestra vida.
¿Ustedes son más de gym, casita o exteriores? 👀
Cuéntenme, que sigo explorando esta serie. 💜