24/08/2026
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Un joven fue llevado a la horca en la plazuela de Mexiamora. La cuerda se rompió y, cuando todos lo creían mu**to, una voz surgió entre los cadáveres.
Guanajuato, 27 de noviembre de 1810. Dos meses después de la toma de la Alhóndiga de Granaditas, las fuerzas realistas de Félix María Calleja impusieron un castigo brutal a la ciudad. Se levantaron horcas en distintas plazuelas y en minerales. A Mexiamora le correspondieron veintitrés condenados.
Como nadie aceptó desempeñarse como verdugo, los soldados obligaron a Luis Camacho, un humilde fabricante de velas, a ejecutar a los prisioneros. El último era un joven minero de Mellado, vinculado a Pípila. Antes de morir, solo pidió que avisaran a su madre.
Pero la ejecución no terminó como estaba previsto… https://youtu.be/ezu7cRS5Eig