La danza árabe es altamente terapéutica, brinda beneficios al cuerpo modelándolo, y además hace trabajar sectores del cuerpo femenino donde se hallan chacras o puntos de energía descuidados por otras disciplinas u olvidados por la mayoría de las mujeres a causa del ocio o el estrés. Con el movimiento aparecen sensaciones ocultas o reprimidas, muchas mujeres comienzan a reconciliarse con su cuerpo,
a valorarse más desde lo femenino, a descubrir su sensualidad dormida y a redireccionar sus sentimientos e ideas sobre sí mismas. De este modo se aprende a canalizar energías, produciendo una liberación de las tensiones, y todo ello teniendo en cuenta que por la naturaleza de los ejercicios se logra modelar, tornear y esculpir el cuerpo sin sacrificios, porque se hacen estos esfuerzos bajo la forma de un juego. A esto se suman a las coreografías, los aportes positivos que según la musicoterapia proporcionan los sonidos primitivos generados por antiguos instrumentos como el derbake y la atmósfera de ensueño y leyenda que siempre despertaron Las Mil y Una Noches, y que revive en cada acorde de esta milenaria danza. En los cursos de danza para niñas los padres de familia podrán encontrar una excelente herramienta que complemente la educación integral de sus hijas, ya que la instructora cuenta con amplia experiencia en estimulación adecuada y ha trabajado con esta población, esto le ha permitido crear una pedagogía donde no solo enseña danza , sino también afianza temas como la disciplina, el seguimiento de instrucciones, el autocontrol, la seguridad, la socialización y muchos otros aspectos cruciales en el desarrollo mental y psicológico. En el aspecto físico se practican ejercicios de flexibilidad, estiramientos, ejercitación de las articulaciones y los tendones; en el área cognitiva concentración, memoria, coordinación de movimientos, agudeza en la audición, conciencia corporal y relajamientos.