04/07/2016
Si estás pensando certificarte en buceo, posiblemente te has cruzado con las dos agencias más reconocidas: SSI y PADI. Aunque las diferencias son mínimas, las opiniones de sus buzos se inclinan hacia uno u otro lado a través de la experiencia del instructor, la estructura y flexibilidad del curso en sí.
Ambas agencias son reconocidas internacionalmente y sus niveles son intercambiables. Los cursos deben cubrir el mismo contenido, teórico y práctico, ya que están reguladas por un consejo superior, la WRSTC (World Recreational Scuba Training Council). Sin embargo, las agencias deciden como cumplir estos lineamientos y modulan sus cursos de acuerdo a las necesidades de sus clientes.
Por ejemplo, una tienda que vende cursos en el mar a personas que tienen un par de días para aprender a bucear, va a limitarse a ofrecer cursos rápidos, con poco tiempo en el agua y una mínima explicación de la teoría de seguridad. El resultado serán buzos que medianamente saben usar el equipo, pero no saben bucear bien. No conocen la planeación ni la teoría, ni obtienen un nivel de autonomía completo y dependen casi totalmente del líder de buceo.
Viviendo lejos del mar contamos con más tiempo para profundizar en la teoría y practicar todo lo que sea necesario en a alberca, que se convierte en un simulador donde podemos practicar todos los ejercicios de seguridad varias veces antes de hacer el viaje y las inmersiones en el mar.
¿Entonces qué agencia elegir? PADI ha tenido mayor presencia en el mercado por su extensa publicidad. Ha crecido gracias a sus estándares de entrenamiento más relajados, que permiten tener instructores independientes que se dan la libertad de bajar el nivel de exigencia o contenido de un curso para bajar los costos, tiempos y poder ofrecer una opción más económica. Como en todas las actividades de aventura o alto riesgo, bajo costo y entrenamiento rápido no es sinónimo de seguridad. Llegar a ser instructor es más fácil, rápido y barato, pero esto no garantiza ni exige que estos candidatos tengan la experiencia que los respalde cuando les toque enseñar a buzos nuevos.
SSI pide a sus instructores estar afiliados a un centro de buceo, en el cual hay un monitoreo constante del director del centro para asegurar la calidad, duración y cumplimiento del curso. Busca generar una autonomía real, perfeccionar la técnica en el agua y preparar a los buzos para situaciones reales. Además, en un centro de buceo los buzos pueden encontrar equipo de renta y venta de alta calidad, cursos avanzados, se organizan viajes regularmente y otros servicios.
Otra gran diferencia son los cursos avanzados. Para PADI llegar a ser Advanced Open Water Diver es un título que se compra, un proceso rápido y por consecuencia más barato. En un fin de semana se certifican hasta 5 especialidades con una inmersión cada una (Nocturno, Navegación, Buceo Profundo etc…) de los cuales hubo 1 clase teórica y una sola alberca para todos los cursos (opcional). Llegar a ser Avanzado tan rápido no necesariamente es una buena idea. Hay que preguntarse si lo importante es el título o la experiencia que significa portar dicha credencial.
Con SSI el proceso es más lento y por consecuencia mucho más completo. Cada especialidad toma de 2 a 4 clases teóricas, práctica en alberca y 2 a 4 inmersiones en el mar. Además, el nivel de avanzado no se compra, si no que es un reconocimiento a una persona con 24 inmersiones y que completó 4 especialidades. Aunque se llamen igual, estos cursos no significan buzos con el mismo nivel de experiencia.
En todo caso, vale más la pena fijarse en el instructor, el equipo de buceo, los horarios e instalaciones, que en la agencia. Muchos instructores están afiliados a varias agencias para poder dar más variedad de cursos. Instructores con experiencia en niveles técnicos mucho más avanzados de los niveles que enseñan pueden enriquecer sus cursos, por ejemplo, aprender técnicas de flotabilidad desde la clase uno (en lugar de pagar una especialidad extra para “aprender a flotar”) contribuye a una respiración correcta y por consiguiente una inmersión más relajada y larga. Es mejor desarrollar estas habilidades desde el principio, que aprender mal y después tener que corregir estos errores.
Cuando elijas un curso, considera dentro de tu presupuesto qué se te está ofreciendo en las diferentes opciones que compares. Un curso rápido y barato puede no ser la mejor respuesta. Poco tiempo de preparación en el agua significa llegar al mar a averiguar cómo hacer las cosas, en cambio, con más práctica en alberca vas a llegar al mar a perfeccionar algunos puntos de tu técnica, pero enfocándote en disfrutar tu inmersión con total seguridad, comodidad y tranquilidad.
Al final, la experiencia en el mar y la satisfacción de sus alumnos respaldan la calidad de un curso, no la agencia.