30/04/2026
Durante años, los huevos fueron tratados como un riesgo para la dieta. Sin embargo, la investigación metabólica y cardiovascular moderna demuestra que los huevos enteros no aumentan el riesgo cardiovascular en individuos sanos y, para la mayoría de las personas, aportan mucho más que solo proteínas.
Los huevos contienen la proteína con el valor biológico más alto que se encuentra en los alimentos, lo que significa que el cuerpo la absorbe y utiliza de manera más eficiente que las proteínas de la carne o el pescado. A diferencia de las carnes magras, que proporcionan un combustible utilizable limitado, la matriz de grasa de la yema permite que aproximadamente dos tercios del huevo se conviertan directamente en energía. Esta es una de las razones por las que los huevos pueden mantener una energía estable sin grandes oscilaciones de glucosa.
Los huevos aportan colina, cofactores de metilación, luteína y zeaxantina, retinol, vitaminas K2 y D, y fosfolípidos esenciales para:
La función hepática.
Las membranas de las células cerebrales.
La producción de neurotransmisores.
La reparación del ADN y la protección de la retina.
La función hepática.
Las membranas de las células cerebrales.
La producción de neurotransmisores.
La reparación del ADN y la protección de la retina.
Además, entregan nutrientes que a muchas personas les cuesta obtener genéticamente, especialmente a aquellas con un metabolismo de la colina alterado.
¿Convencionales o de pastoreo?
Incluso los huevos convencionales ofrecen una nutrición más completa que la mayoría de los “alimentos saludables” procesados. No obstante, los huevos de gallinas criadas en pasto contienen niveles más altos de ácidos grasos omega-3 y carotenoides, lo que los convierte en una opción superior cuando están disponibles.
La conclusión es sencilla: comer de tres a cuatro huevos al día no es una preocupación por el colesterol, sino una profunda mejora nutricional.
Fuente: Berger, S. et al. (2015). “Dietary cholesterol and cardiovascular disease: a systematic review and meta-analysis.” American Journal of Clinical Nutrition, 102(2), 276-294.