02/08/2019
Cuando sea la última vez que veas las cortinas del escenario cerrarse, ¿te acordarás de las horas, el dinero, el tráfico y el esfuerzo? Yo creo que no.
Pensarás en los regalos que la danza le ha dado a tu niña: la capacidad de priorizar y hacer varias cosas a la vez, un cuerpo fuerte, femenino y flexible, el trabajo bajo presión y resolver problemas en último minuto, un sentido de la musicalidad maravilloso, la habilidad de hablar en público y de manejar grandes audiencias.
Estarás orgullosa de mandar a tu hija al mundo real con grandes valores como el esfuerzo, trabajo, disciplina, responsabilidad y ética profesional. Sabrás que tu hija está rodeada de mujeres igual de poderosas con gran sentido de comunidad, apoyo mutuo, admiración y respeto. Y finalmente entenderás que haber llevado a tu niña hace 15 años al ballet fue una de las mejores decisiones que como mamá pudiste haber tomado.