19/04/2026
La familia AFFO nos unimos al dolor de toda la comunidad del Flag Football en México y nos sentimos con un profundo sentimiento de pérdida, pero también con un enorme respeto, para despedir al Coach Julio César Ocaña… un hombre que no solo vivió, sino que dejó huella.
Hablar del Coach Papito es hablar de pasión. Pasión por el deporte, por enseñar, por formar. Fue más que un coach de flag football: fue un pionero, un constructor de sueños, alguien que creyó en este deporte en México cuando pocos lo hacían. Gracias a su visión, a su entrega y a su constancia, hoy existen caminos que antes simplemente no estaban.
Pero su legado no se mide solo en equipos, torneos o jugadas… se mide en personas. En cada jugador al que formó, en cada joven al que guió, en cada vida que tocó con su trabajo. Porque el Coach Ocaña no solo enseñaba a jugar, enseñaba disciplina, carácter, compromiso… enseñaba a creer.
Quienes lo conocieron saben que no era solo un entrenador en la cancha. Era un líder, un mentor, un referente. De esos que no se olvidan. De esos que marcan un antes y un después.
Hoy su ausencia duele… y duele mucho. Pero también queda algo más fuerte que el dolor: su legado. Ese que seguirá vivo en cada práctica, en cada partido, en cada jugador que salga al campo con el corazón y la entrega que él siempre exigió.
Julio César Ocaña no se va. Permanece en el espíritu de este deporte, en la historia que ayudó a construir en nuestro pais y en todos nosotros, que tuvimos el privilegio de coincidir con él.
Gracias por tanto, Coach Papito.
Descansa en paz.