30/08/2026
Tal vez ya no somos los mismos de antes. Tal vez perdimos velocidad, resistencia y aquellos años en los que las piernas parecían no cansarse… pero el fútbol siempre nos dio mucho más que victorias y derrotas.
Nos dio hermanos que no llevan nuestra sangre, historias que nadie más entiende, noches que se hicieron recuerdos, derrotas que dolieron y triunfos que todavía seguimos contando.
Hoy quizá ya no corramos como antes, pero cada vez que pisamos la cancha, saben quienes somos, regresamos a ser aquellos morros que jugaban sin importar el marcador, el cansancio o lo que viniera después.
Porque los años podrán quitarnos velocidad, fuerza y condición… pero jamás podrán quitarnos lo que construimos juntos.
Y mientras exista una cancha, una pelota y un grupo de cabrones dispuestos a dejarlo todo… seguiremos jugando. No por ganar. No por demostrar nada. Sino porque esta historia todavía no termina.