31/08/2020
Las conductas alimentarias de riesgo se han centrado primordialmente en el estrés y la influencia de los medios de comunicación, los que favorecen la interiorización del ideal de delgadez como sinónimo de éxito (Unikel et al., 2006).
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Se ha demostrado que la presión sociocultural influye de manera negativa en la percepción individual de la imagen corporal de las personas (más frecuentemente en jóvenes) lo que favorece la adopción de conductas alimentarias extremas sin asesoramiento de profesionales y a menudo riesgosas.
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Pensamientos como tomare mucha agua para no comer, me saltare el desayuno y la cena para disminuir las calorías, hare la dieta que hizo mi prima con la cual perdió 15 kilos, solo comeré verduras, comeré muy poco aunque pase hambre el resto del día, iré al gimnasio 2 horas y después correré 10 km, son algunos de los caminos más comunes que decidimos tomar que a simple vista parecen inofensivos y tácticas útiles.
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La realidad es que cualquier tratamiento que busque una composición corporal optima o la salud del individuo, requiere un enfoque interdisciplinario profesional que representa la salud mental, la nutrición, el entrenamiento y en algunos casos la fisioterapia y medicina.