26/07/2026
Este fue el mensaje del club Atlante El Salto a.c. Atlante ElSalto Atlante Salto
Ell Club Atlante El Salto, queremos agradecer profundamente la presencia de cada una de las personas que hoy nos acompañan para despedir a un gran amigo, compañero y miembro de nuestra familia deportiva.
De manera muy especial, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la familia de Miguel Ángel por permitirnos recibirlo una vez más en la que siempre fue su casa: el Club Atlante El Salto.
Gracias por brindarnos la oportunidad de darle este último adiós rodeado de la gente con la que compartió tantas alegrías, tantos partidos, tantas pláticas y tantos momentos que hoy permanecen vivos en nuestra memoria.
Hoy nos reunimos con el corazón lleno de tristeza por su partida, pero también lleno de gratitud por haber tenido el privilegio de conocerlo.
Miguel Ángel, o "Tayson", como todos lo conocíamos con cariño, fue mucho más que un socio y jugador de nuestro club. Fue un amigo leal, un hombre trabajador, sencillo, honesto y siempre dispuesto a tender la mano.
Se ganó el respeto y el cariño de quienes tuvieron la fortuna de convivir con él, dentro y fuera de la cancha.
Para quienes compartimos el fútbol con él, sabemos que hablar de Tayson es hablar de entrega, de valentía y de un carácter inquebrantable. De esos jugadores que pasaba el jugador o el balón pero los 2 nunca
Era un BWB burrero de corazón, orgulloso de defender estos colores, y un verdadero ejemplo de lo que significa jugar por amor al equipo.
Como defensa, me atrevo a decir que fue de esos jugadores que aparecen muy pocas veces.
Tenía un coraje enorme, una determinación que imponía respeto y un corazón que nunca daba un balón por perdido.
En esta club donde han pasado muchos jugadores fuertes, aguerridos y de carácter, me atrevo a decir que Tyson siempre destacó por encima de todos.
Tenía esa valentía que no se enseña y que nace del alma.
Era de esos futbolistas que se jugaban cada pelota como si fuera la última, que protegían a sus compañeros como si fueran su propia familia y que defendían el escudo con orgullo.
Personas como él dejan una huella difícil de igualar.
Pero si había algo que defendía todavía con más fuerza que a sus compañeros y a este club, era a sus hijos.
Ellos eran su mayor orgullo, su mayor motivación y el gran amor de su vida.
Quienes lo conocimos sabemos que cuando hablaba de ellos, lo hacía con los ojos llenos de orgullo y con el corazón rebosante de amor.
En ellos encontraba la fuerza para seguir adelante y por ellos luchó hasta el último momento.
Pero quizá la mayor enseñanza que nos deja no fue dentro de la cancha, sino fuera de ella.
Aun enfrentando una enfermedad tan dura, nunca dejó de ser parte de esta familia.
Siempre buscó la manera de mantenerse cerca del club, de su gente, de sus amigos. Nunca permitió que las adversidades le quitaran el amor por este lugar ni el deseo de seguir compartiendo momentos con quienes tanto apreciaba.
Eso habla de la clase de persona que fue: fuerte en los momentos difíciles, valiente cuando la vida lo puso a prueba y agradecido hasta el final.
Hoy su ausencia duele profundamente, pero también nos deja un legado. Nos recuerda que la verdadera grandeza de una persona no se mide por los partidos que ganó, sino por el cariño que sembró, por las amistades que construyó y por el ejemplo que dejó en quienes lo rodearon.
Hoy queremos pensar que Dios lo ha recibido con los brazos abiertos y que, después de una lucha tan difícil, por fin ha encontrado el descanso eterno.
Queremos imaginar que hoy vuelve a abrazar a quien siempre fue su primer amor: su mamá, esa mujer que marcó su vida, y el pilar que siempre llevó en el corazón.
Que hoy también se encuentra nuevamente con su papá que fue su ejemplo, su guía y con su querida hermana, reunidos otra vez como familia, donde ya no existe el dolor, la enfermedad ni el sufrimiento, sino solamente la paz.
Y aunque sabemos que allá arriba ya está rodeado de quienes tanto extrañó, desde aquí queremos pedirle algo: no te olvides de nosotros.
Sigue acompañando a tus hijos, cuídalos desde el cielo y ayúdalos a encontrar fortaleza cada día.
Sigue cuidando a tu familia, a tus amigos y también a este club que tanto quisiste. Cuando volvamos a reunirnos en esta cancha, cuando ruede el balón y cuando escuchemos una anécdota tuya, queremos sentir que sigues presente entre nosotros.
Dicen que nadie muere mientras siga viviendo en el corazón de quienes lo aman, y estamos seguros de que Tayson seguirá presente cada vez que ruede un balón en esta cancha, cada vez que escuchemos una anécdota sobre él, cada vez que un compañero recuerde una barrida, una risa, una charla o un abrazo.
A su familia queremos decirles que no están solos. El Club Atlante El Salto también está de luto, porque hoy despedimos a uno de los nuestros.
Compartimos su dolor y les ofrecemos nuestro cariño, nuestro respeto y nuestra solidaridad.
Miguel Ángel, gracias por tu amistad, por tu ejemplo, por tu entrega y por todos los momentos que nos regalaste.
Gracias por defender estos colores con orgullo y por demostrar que el verdadero espíritu de un jugador está en su corazón.
Hoy te despedimos con tristeza, pero también con la tranquilidad de saber que cumpliste tu partido con dignidad, valentía y honor.
Tu familia del Club Atlante El Salto jamás te olvidará.
Mientras exista este club, siempre habrá alguien que recuerde tu nombre, tu entrega y ese corazón enorme con el que viviste.
"Hoy no despedimos a un jugador; despedimos a un hermano.
Porque los partidos terminan, las generaciones cambian y los años pasan, pero los hombres que juegan con el corazón jamás abandonan la cancha de nuestra memoria.
Descansa en paz, Tayson. Aquí siempre tendrás tu lugar."
Tu familia del Club Atlante El Salto jamás te olvidará.
Muchas gracias.