26/08/2026
No soy un hombre con premios, con reconocimientos, con récords de nada, de hecho siempre me ha valido un carajo todo eso, tan solo es el hecho de disfrutar el paso a paso y si en esos pasos puedo ayudar a cumplir el sueño de algún prójimo, créeme que sacrificaré todo por que viva alguien más lo que yo he vivido.
Hace mucho que me inventé un "don" descubrir mundos.
La tarde anterior, intentamos lograr cumbre en la madre Iztaccihuatl, a mitad de camino, don Javier, se siente mal, tenemos que regresar abajo.
Leo en su mirada de don Javier, que se siente molesto o quizá triste, por que se siente culpable de que todos tienen que regresar.
Regresamos a la Joyita, para descansar y quizá al otro día sentirse mejor e intentarlo una vez más.
Al otro día, el grupo sale cerca de las 2am, es hora de subir, don Javier no quiere levantarse, la montaña lo ha deshecho. Él se queda a cuidar el campamento y todos subimos.
Nuevamente a mitad de camino otro compañero se siente mal, mi amigo Pepe, me pide el favor de regresar a este compañero al campamento, yo accedo sin dudar un instante, siempre quiero ayudar.
Esa noche había nevado y el volcán lucía espectacular.
Por fin, estamos de vuelta a la Joyita, con este compañero y don Javier aun descansa en su tienda, platico con él mientras me preparo un café, lo noto triste y, es que él y los demás compañeros habían venido desde Monterrey. Algo que me siento orgulloso de mi paso por este mundo, es que siempre he tratado de ayudar a cumplir los sueños de los demás, muchas veces no ha importado mi ser.
Intento convencer a don Javier para que subamos y le digo: ¡hasta donde ud. me diga, ahí nos regresamos! don Javier, lo duda y a la vez se emociona, entonces de tanto insistirle, abre su tienda y me dice: ¿tu me cuidas? le digo: si, es más, yo cargo todas sus cosas, ud. solo camine. Don Javier, se viste y yo alisto las cosas para subir, el compañero que había bajado antes, dice: ¡estas ca**on!, ¿volverás a subir?, yo solo le sonrío y el sonríe.
Don Javier está listo, es hora de subir, desde los primeros pasos se emociona, de ver tanta nieve y de haberlo levantado, lo veo contento y feliz, ¡esa es, creo yo, mis grandes satisfacciones, ver a la gente que suelo guiar, verlos felices y suspirar por lo que viven!
Logramos llegar en este intento al Refugio de Los Cien, ¡vaya proeza de don Javier!
Cada uno, tiene sus límites y superarlos, representa la máxima proeza de cada quien.
Al regresar de cumbre los demás, don Javier se siente contento y es hora de regresar a casa.
Más tarde, don Javier se despidió de mi con un fuerte abrazo, había valido la pena, venir de tan lejos.
Don Javier, actualmente lucha con el parkinson y desde el fondo de mi ser, me siento satisfecho, el haberle cumplido uno de sus sueños...😔