25/06/2025
Nam Tae Hi fue uno de los practicantes más técnicos y disciplinados de su época. En 1954, hizo una demostración frente al entonces presidente surcoreano, Syngman Rhee, en la que rompió 13 tejas con un solo golpe de puño. Ese acto impresionante no solo mostró el control y dominio sobre la materia que puede lograr un artista marcial, sino que convenció al presidente de adoptar el Taekwon-Do como entrenamiento oficial del ejército coreano. A partir de ahí, se inició su formalización como arte marcial nacional.
Nam Tae Hi viajó por el mundo junto al General Choi, enseñando, entrenando ejércitos y estableciendo las primeras escuelas fuera de Corea. Su enfoque técnico, su disciplina férrea y su absoluta lealtad al ideal marcial lo convirtieron en un verdadero embajador del arte.
Pero quizá lo más valioso de Nam Tae Hi fue su carácter. Era un hombre de pocas palabras, humilde, reservado… y profundamente respetado. Para él, romper tejas no era un acto de fuerza, sino de concentración, dominio interno y equilibrio entre cuerpo y mente.