03/03/2026
Legendario Sports
FORMADORES O INTERESES OCULTOS? LA REALIDAD QUE INCOMODA EN EL FÚTBOL JUVENIL
En el fútbol formativo hay situaciones que muchos comentan en privado, pero pocos se atreven a decir públicamente.
Una de ellas es cuando entrenadores frenan la proyección de sus propios jugadores por priorizar su equipo. Negar permisos para asistir a visorias, bloquear convocatorias a selectivos o condicionar minutos por querer probar suerte en otro club no es formación.
Es control disfrazado de compromiso.
Se habla de lealtad, de disciplina y de “no abandonar al equipo”, pero cuando se trata de categorías juveniles, la prioridad debería ser el crecimiento del jugador, no defender una tabla de posiciones ni cuidar un torneo local.
El verdadero formador entiende que el talento no le pertenece.
Pero el tema no termina ahí.
También existe otro punto que genera inconformidad en muchos entornos deportivos: decisiones que parecen no basarse únicamente en el rendimiento. Cuando ciertos jugadores —casualmente muy cercanos al cuerpo técnico o con algún tipo de respaldo externo— tienen prioridad constante, mientras otros deben demostrar el doble para recibir oportunidades, las dudas empiezan a crecer.
Se comenta en pasillos, en gradas y entre padres de familia que, en algunos casos, las oportunidades pueden estar ligadas a apoyos, beneficios o acuerdos que nada tienen que ver con lo futbolístico. No se trata de señalar a nadie en específico, pero sí de cuestionar prácticas que, si existen, dañan profundamente la esencia del deporte formativo.
Porque si las decisiones se ven influenciadas por algo distinto al mérito, el mensaje es claro: el esfuerzo no siempre es suficiente.
Y eso es lo más peligroso.
El fútbol juvenil debería ser un espacio de igualdad, transparencia y desarrollo. Donde juegue el que mejor está, no el que más conviene. Donde se impulse al talento aunque eso signifique perderlo. Donde se celebre que un jugador vaya a un selectivo, aunque el equipo se debilite un fin de semana.
Cuando los egos, los intereses personales o cualquier beneficio externo influyen en las decisiones, ya no estamos hablando de formación… estamos hablando de conveniencia.
Y el fútbol formativo no puede convertirse en eso.
La pregunta queda abierta:
¿Estamos construyendo futuros… o protegiendo intereses?
Nota : TigresDportes