05/12/2019
Los Voladores de Papantla, no son lo que mucha gente piensa, no son un show o parte de un espectáculo de feria como los han hecho ver en los últimos años, no son una demostración de valor como podrían ser los clavadistas de la quebrada en Acapulco o los faquires de la India que tragan cuchillos.
Lo que hacen los cinco arriba del palo volador, es la máxima expresión de amor, un sacrificio de unos pocos por el bien de la comunidad en su totalidad, en busca de la anhelada lluvia, que traerá consigo la fertilidad de la tierra, que será benéfica para la siembra y para los animales.
Lo que realizan es un RITUAL, no por nada los primeros palos voladores se erigieron en centros ceremoniales que dieron paso a Iglesias después de la conquista española.
El vuelo del Kgonstantlin no es un espectáculo destinado a turistas, ES UN REGALO PARA LOS DIOSES, es una ofrenda, los cuatro voladores representan a cada uno de los cuatro abuelos representados por los cuatro puntos cardinales y a su vez a los cuatro elementos fundamentales para que se pueda dar la vida en el mundo, el aire, la tierra, el agua y el fuego.
El quinto llamado Puxko (Puxkú en totonaco se interpreta como "hermano mayor ") está encargado de invocar con su aliento la energía del sol y de ofrecer los latidos de su corazón representados por el sonido de su tambor. Con su danza se asegura de mantener a salvo a sus cuatro hermanos y con su música bendice su vuelo.
Demos a este hermoso ritual la importancia y trascendencia que en realidad tiene. Las bromas que se hacen sobre los Cinco Kgonstantlin como se les conoce a "Los Hombres Pájaro" en Totonaco, solo denotan una gran ignorancia, es hora de sentir orgullo por nuestras raíces y por la riqueza cultural detrás de ellas.
Copywrite: Rafa Vergara, RV Social Media.