10/10/2019
BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO
Los beneficios del ejercicio frente al cáncer son innumerables: ayuda a prevenirlo, aminora los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia, disminuye la recidiva del cáncer, mejora la energía vital, la movilidad, el equilibrio y disminuye la fatiga, incrementa la masa muscular y la flexibilidad, mejora la autoestima y la calidad de sueño, mantiene la densidad mineral de los huesos, disminuye el nivel de dependencia de terceras personas, mejora las relaciones sociales, ayuda a controlar el peso y disminuye el nivel de ansiedad, depresión y estrés.
El ejercicio físico correctamente prescrito puede realizarse sin riesgo durante los tratamientos de quimioterapia y radioterapia y después de ellos, pero es preciso ajustar su intensidad, duración, frecuencia semanal y tipo de ejercicio al estado general del paciente.
La clave está en que el ejercicio no suponga un riesgo y cuando el médico se lo permita en el caso de que haya habido cirugía o cuando el estado general del paciente en relación con la quimioterapia y radioterapia sea el adecuado. Esto será, en el caso de la cirugía, cuando se haya sobrepasado el post operatorio (retirada de drenajes, cicatrización de heridas quirúrgicas, hábito postural y movilidad articular normal); en el caso de de quimioterapia, cuando los síntomas digestivos lo permitan; y en el caso de la radioterapia cuando las posibles heridas y debilidad de los tejidos no sean un peligro.
Muchos de los retos psicológicos y fisiológicos para enfrentar el cáncer se pueden prevenir, atenuar, tratar o rehabilitar a través de la realización habitual de ejercicio. El ejercicio físico mejora la capacidad funcional, mejora la neutropenia y la trombocitopenia (defensas y plaquetas), aumenta los niveles de hemoglobina (mejora la anemia); mejora el control del dolor, las náuseas y los vómitos; disminuye la fatiga; incrementa la energía, mejora el ánimo, y da sensación de control.
Es por ello que es muy importante evitar la inactividad, realice las actividades que su condición física le permitan, algo es mejor que nada. Es preciso empezar el ejercicio poco a poco, progresivamente, sin llegar a intensidades de fatiga.
Lo más recomendable para empezar a ser activo es caminar. Las primeras semanas dedique al menos 15 minutos diarios a caminar. Intente no utilizar transporte para ir a los sitios más cercanos y vaya caminando. Si es un lugar que está más lejos, bájese un poco antes y haga el resto del camino a pie. También utilice lo menos posible el ascensor y suba y baje escaleras.
Haga un pequeño esfuerzo y camine en su tiempo libre por algún sitio que realmente le guste, cuando regreses a casa se sentirá mejor y más animado.
Según vaya adquiriendo mas capacidad física puede ir incorporando otro tipo de deporte o ejercicios, como el baile, la natación y la bicicleta. Cada semana intente incrementar 5 minutos mas de tiempo a su rutina. 30 minutos de ejercicio es suficiente para estar en forma.
Acuérdese de beber líquidos en abundancia para prevenir la deshidratación y trate de llevar una alimentación saludable y balanceada.
Mantener la constancia en el ejercicio puede ser una tarea ardua que requiere de algunos trucos para lograrlo: Tenga en claro que el ejercicio es una prioridad, como alimentarse, dormir o ducharse, procure hacer ejercicio aunque se encuentre sin ganas, luego se sentirá mejor y más vital, mida su energía y fuerza, no pasa nada por saltarse algún día siempre que tenga claro que lo va a retomar, busque un lugar cómodo como un parque o plaza cerca de su casa o trabajo. Procure buscar una actividad que le divierta en grupo o solo, el hacerlo con más personas mejora la constancia y es más agradable. Es mejor hacer ejercicio por la mañana, se está más descansado y hay menos excusas para posponer la sesión por falta de tiempo.